Ver de nuevo: un vistazo a la gran obra de Goran Petrović



Toda disciplina, todo el mundo tiene una historia oficial, una historia base o un tipo de relato que se transmite deliberadamente. La historia nacional, mundial, incluso la de una empresa, tiene más de una forma de relatarse, más de un guiño y más de mil mentiras. Eso igual pasa con nosotres y con nuestros recuerdos, cada vez que intentamos recobrar algo del pasado: se recrea todo (in)fielmente.

Esto lo tiene muy bien sabido y experimentado el escritor serbio Goran Petrović en casi toda su obra. Podemos notar que desde sus novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro y prólogos a sus autores favoritos, la voluntad por ficcionar recae desde el primer punto en una experiencia: leer, soñar, el conocimiento, tomar fotografías, ver fotografías, amar, etc.

Se podría decir que Petrović va más allá de la recreación, ya que se basa en la realidad, en lo que fue y es real, para poder conformar sus obras llenas de magia.

Un claro ejemplo de lo anterior es su novela El cerco de la iglesia de la santa salvación (2012), donde emplea el discurso histórico y poético para relatar y retratar episodios claves en la historia de Serbia: la conquista de Constantinopla por Fatih Mehmed II; el asedio del monasterio de Zica y la trágica vida del heredero al trono Bogdan.

Esta novela polifónica centra sus voces en el tratamiento de casi todo aspecto humano –amor, odio, guerra, religión, misticismo, política, mercancías…– desde la perspectiva histórica, inventiva, literaria y ambiguamente juguetona. Es algo así como verse une directamente reflejade en la historia.

Al respecto de sus cuentos, reunidos algunos en Diferencias (2012), la cosa es algo similar; lo distinto el motivo de estos. Cada uno de los cuentos reunidos en Diferencias pueden fungir como una especie de reflexión de la vida moderna, ante los objetos, los espacios, las situaciones límite y las experiencias.

Los que más resaltan en esta reunión de relatos son “Encuentra y marca y con un círculo”, donde las imágenes fotográficas son el detonador de la narración, de los afectos, del dolor y la reformulación de la memoria; “La madre de Dios y las demás visiones”, una especie de narración histérica y totalmente calmada a la vez que trata de encontrar hasta en últimas instancias la –supuesta– divinidad, y “Entre dos señales”, donde Petrović nos golpea con todo su don de narrador y manipulador literario para hacernos sentir que el mundo y sus cosas son sumamente agobiantes y divertidas.

El mundo, entrar en él y salir de la literatura es interés e intención notorias en otras dos obras de Petrović: La mano de la buena fortuna (2000) y Atlas descrito por el cielo (2003). Desde el principio podemos darnos cuenta de la metatextualidad de estas novelas; en el caso de La mano de la buena fortuna, esta novela está dividida en “lecturas”, donde desde el principio se nos dice explícitamente que estamos leyendo y tratando convivencias y personajes insertos en un mundo. Algo así como vernos desde un espejo y no notar nuestra presencia.

Nos encontramos con algo parecido en Atlas descrito por el cielo. Aquí la lectura, el espacio, espejos, personajes que se saben personajes y un libro infinito llamado “La Serpentina” toman lugar en lo cotidiano sin hacer cosas cotidianas.

Lo que hasta el momento se ha publicado en español de la obra de Goran Petrović nos indica que la voluntad inventiva de este autor, tan genio como juguetón, es de largo alcance y de larga onda expansiva. Su obra trata de llevarnos hacia donde no podemos acceder fácilmente, hacia donde se nos prohíbe o se nos impide: hacia la total reconstrucción de nuestra experiencia, de la memoria, hacia un tipo de imaginación sin impedimentos, libre en sus rejas de carne.

Para concluir con este vistazo e invitación al mundo de Petrović, es sumamente ilustrador contemplar su obra desde lo que dijo de Milorad Pavić, otro grande serbio, en su introducción a Los espejos venenosos: “Estos cuentos fueron precedidos por un atarea aparentemente común que todos hemos hecho al menos alguna vez, aunque muchos, hasta miles de veces… Porque estos cuentos son como las almohadas que por la mañana sacudimos y dejamos en los alféizares para que se asoleen…” (9).

Petrović parte de la experiencia para darle y ver su reverso, sin dejarla a un lado y sin hacerla inenarrable.


Bibliografía:

Petrović, Goran. “Con un susurro apenas perceptible”. Pavić, Milorad. Los espejos venenosos. Sexto Piso, 2022, seleccción y prólogo de Goran Petrović, trad. Dubravka Suznjevic.



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