Sobre el abuso policial

Actualizado: 12 ago 2021




Sin chistes. Exceso del hyperlink.


En México la policía no es el bien y no es la justicia: es una banda de matones que defiende sus propios intereses, que amenaza, secuestra, golpea, asesina y tiene el respaldo de la ley.


Los azules que se supone están para cuidarte son más bien un peligro.


Hace unos días, en Tabasco, dos uniformados arrestaron a una mujer, la subieron a la patrulla y así, esposada, la golpearon, pisaron y patearon, dejándole caer entera la violencia que le encanta a nuestro sistema.


Aquí tenemos una epidemia de abuso policial: el 75% de los arrestados son maltratados física y psicológicamente; cada dos o tres días escuchas de un vato en Veracruz, en Puebla o en Hidalgo que la chota casi mata.


Para mí es un asunto Foucaultiano. En 'Vigilar y Castigar: Nacimiento de la prisión', se hace una historia del poder que básicamente dice:


1. Antes del siglo XVIII el castigo era público y ritual y servía para enseñar que el poder era de los gobernantes.

2. Pero en la modernidad nació un nuevo sistema disciplinario.

3. El nuevo sistema se basaba en el juicio, el escrutinio y las jerarquías.

4. Se construyeron instituciones como las cárceles. Las administraba el poder activo y servían para castigar, y el discurso se orientó hacia ‘reformar’.


Lo que tenemos hoy es Foucault mezclado con 60 años de corrupción gubernamental, desigualdad, racismo y machismo.


Los herramientas (la policía) cambian, pero la meta (enseñarle a todos que el poder lo tiene el gobierno) siempre es la misma.


Y por eso hay tanto abuso de autoridad. La wacha es impune e interpreta la ley como quiere, y basándose en esa interpretación hace lo que se le antoja.


Por eso a una mujer migrante la pueden matar policías en Tulum. No respetó las reglas aceptadas de convivencia y conducta, así que toca hacer lo que sea para someterla. Se hace lo que sea porque hay un sistema político detrás que respalda lo que sea.


¿Hay disturbios? Pues que la persona a cargo se invente cómo tratar con eso, que acabe disolviendo una manifestación de lucha social a tiros si le parece conveniente.


Pero el sistema no solo está para respaldar. Muchas veces la policía sirve para ejecutar las agendas oscuras del poder que gobierna.


Cuando están sueltos miembros incómodos para el sistema, la placa los vigila, los acosa, los somete.


Atacan a los periodistas cuando hacen su chamba normal o usan la fuerza contra cualquiera que intente documentar algo que para el país es negativo.


Lo policía mexicana es las manos de un órgano de poder corrupto y tradicionalista. Pero la neta lo único que los define es su placa, porque son personas como tú y yo.


Y no me vas a decir que tú y yo, como todas las mexicanas, todos los mexicanos y todxs lxs mexicanxs, no estamos locos, que no somos producto de un país violento, de un mestizaje cultural único, de una historia turbulenta.


Tienes a 120 millones de locos acostumbrados a la violencia y a algunos les das poder, autoridad y armas para vigilar a los demás.


Sí, un policía es como tú y yo. La única diferencia es que ellos tienen carta blanca y yo me le tengo que cuadrar a la ley.


Justo porque son exactamente como tú y yo, los policías tienen prejuicios, tienen miedo y odio. Así los principales vicios de lo población mexicana se filtran hasta los organismos que administran el poder.


El machismo absurdo y la masculinidad tóxica salen cuando una mujer 'decide suicidarse' en una estación judicial.


Es discriminación (eterno problema nuestro) cuando un policía armado se va contra la banda que está en la calle, pero la calle no le importa a la macana hasta que la profanas.


“No nos metemos a Ecatepec, está más chido el jale en Polanco. Pero si te crees dueño de la calle, aunque sea en Ecatepec, sí te caigo y te caigo bien cabrón.”


Hay veces que solo con estar en el lugar equivocado a la peor hora ya se te armó.


Al final lo chota está para hacer patente en nuestra realidad la agenda que el gobierno pone. Es un órgano de aplicación de la justicia (y por eso administra la moral, los juicios, la violencia y más).


No nos debería de sorprender que casi diario hayan noticias de brutalidad policial.


Pero no lo deberíamos aceptar tampoco. Como lo están haciendo los gringos, hay que ponernos a hablar del tema, a plantear propuestas.


¿Porque cuántos hay que fueron atacados por un tombo y nadie nunca se enteró?


¿Les cortamos la lana? ¿Empezamos desde cero? A mi no me queda tan claro, no sé. Es un trip.


Lo que si sé es que cualquier cambio empieza con la resistencia.


Hay que aguantar sin validar y sin olvidar. Hay que oponernos cada vez que se pueda. Hay que armar un desmadre cada vez que pase lo que acaba de pasar en Tabasco.


Sigue al autor (@Szekelyaburtoro) aquí.

0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo