Mente: un artefacto funcionando



Pensar y nadar son actos que pueden aplicarse a diferentes cosas y procesos: ¿puede una máquina pensar?, ¿puede un submarino nadar? El problema está, siguiendo a Turing y a Chomsky, en las palabras y concepto pensar y nadar.


Como vemos, la aplicación de estos términos puede volverse un tema escabroso, lleno de barrancos falsos y hologramas de piedras. Sin embargo, hay algo que la mente puede hacer, sin duda, al igual que muchas otras cosas más: funcionar.


Nadie supe en el pasado ni nadie sabe en el presente que es la mente, dónde está o cómo funciona de manera específica. Experimentos y tratados científico/humanistas se han hecho a lo largo de nuestra intentona de búsqueda de la mente. La pelea intelectual entre Pierre Gassendi (1592 – 1655) y René Descartes (1596 – 1650) es muy ilustrativa: el primero defendía la idea de que, parcialmente, la materia, nuestro cuerpo, podía pensar; Descartes, como ya sabemos, defendía su propia pomposidad al decir que era únicamente una cosa que piensa, una inteligencia y una razón.


Hoy en día, aunque no del todo, solemos inclinarnos al hecho de que tenemos un cuerpo y que esa es nuestra condición. Nuestro punto de partida y enfoque es nuestra carne y los huesos y articulaciones que crujen.


Ejemplo: al igual que las palabras, el límite de nuestro mundo es nuestro cuerpo: si la experiencia nos sobrepasa o excede, de forma alguna, las palabras no serán suficientes: si no hay experiencia que contar, entonces, quedará únicamente para contar el infinito aburrimiento en el que se quema nuestra sangre.


Para este respecto, Steven Harnard, científico investigador de procesos cognitivos entre el mundo y el lenguaje, añade al debate sobre la inteligencia, artificial o no, la luz del problema cuerpo/mente y sentimiento/función. Nuestro cuerpo, sus partes y sus misterios, tiene funciones, y como consecuencia y causa a la vez tiene experimenta sentimientos. El problema aquí es la constante y muy, muy incisiva necesidad que nos han heredado al respecto de separar a golpes la mente y el cuerpo, las funciones y los sentimientos que experimentos.


Podemos sentir el aprendizaje, podemos aprender sintiendo (Harnard). Simplemente, para explicar alguno de nuestros pensamientos necesitaríamos, invocando a Nietzsche, ficcionar forzosamente un proceso en el cual el inconsciente está más que presente. Rellenar huecos. Saber-cómo, sabes cosas, implica, al igual que el acto de pensar, procesos del inconsciente (Harnard, Distributed… 4).


Con todo lo anterior, con las dificultadas y dolores que implique tener un cuerpo que piensa y una mente encarnada, solo funcionamos de esta manera, siendo como somos, dentro del mundo, dentro del medioambiente que nos aclimata. Funcionamos de distintas maneras, de muchas a la vez, incluso si palabras. Lo fascinante sería/es preguntarnos: ¿a qué cosas, objetos, procesos está encarnada nuestros pensamientos?, ¿cuáles son nuestros límites y cómo los experimentamos día a día?


Me pregunto en este momento qué sería del clasismo y racismo si estas preguntas fueran tomadas más en serio por el mundo y las personas que están inmersas dentro de este.



Obras citadas:

Harnard, Stevan. “The Mind/Body Problem is the Feeling/Function Problem”. 2001, https://web-archive.southampton.ac.uk/cogprints.org/2130/1/dennett-chalmers.htm

---. “Distributed Processes, Distributed Cognizers and Collaborative Cognition”. https://eprints.soton.ac.uk/260997/1/distribcog.pdf.



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