Los inicios del rap: marginación y violencia



Es imposible separar el inicio del rap de los descontentos sociales, de la vida vivida a la dura.


A mitad de los setenta, cuando nació la cultura del Hip-Hop (los componentes del ‘Hip-Hop’ son el rap, el DJ, el breakdance y el graffitti urbano. Es un conglomerado de disciplinas artísticas que tiene todas las características de una cultura) en el Bronx neoyorquino, los afroamericanos, en general, vivían en la pobreza, rodeados de violencia.


Un poco antes, en Vietnam, el ejército estadunidense había llamado a sus filas a más afroamericanos que caucásicos con todo y que los afroamericanos eran considerados minoría en el país.


Después, con la crisis del petróleo, ya con Nixon, había empeorado la situación en muchas de las zonas urbanas. Históricamente las zonas marginales las poblaban más afrodescendientes.

Aunque las cosas no mejoraban, la década de los Derechos Civiles le había enseñado a los afroamericanos la unidad que podían tener, la fortaleza que dotaba a los movimientos sociales de amplio alcance; les había dado una noción clara de que había que luchar, en unidad, por tener más voz, más representación, más derechos y mejores oportunidades.


En ese marco, en 1973, Kool Herc, músico de ascendencia jamaiquina, tocando en una fiesta, decidió aislar las partes instrumentales (altamente rítmicas) de las canciones y juntarlas todas, poniéndolas una tras otra. A la gente le gustó y pronto Herc empezó a tocar en más lugares. Es este el principio del DJ en el Hip-Hop.


Para 1976 otros músicos ya exploraban el mismo estilo. Afrika Bambaata dio una fiesta en 1976 y usó los mismos elementos que Herc, pero Bambaata era activista social y sus fiestas servían como publicidad para la Zulu Nation, un movimiento creado por él y articulado para prevenir la violencia de pandillas en el Bronx.


Y es que la violencia era un problema serio. En 1963 hubo 548 asesinatos en Nueva York. Para 1972 hubo otros 1,691. La pobreza iba por las mismas: en 1969, en esa zona, había una tasa de 14.5% personas viviendo en pobreza. Para 1979 estaba en el 20.2%, aunque en el resto del país se había reducido.


Encima, la presidencia de Jimmy Carter, ganada con apoyo de trabajadores y minorías étnicas, no hizo mucho para mejorar la situación de los afroamericanos en EU.


Pero en esta época el Hip-Hop empezó a evolucionar: el Bronx se llenó de graffitti y la gente empezó a cantar por encima de las pistas que habían creado músicos como Herc y Bambaata. Aquí nos topamos con los inicios del rap.


Así, nació la figura del MC con un estilo basado en los ‘griots’ (grupos de cantantes peregrinos del norte de África) y mezclado con Funk, Soul, Disco, Spoken Word y música jamaiquina.


Impulsado por movimientos feministas (con colectivos como NOW, el National Organization of Women) y de protesta social, lo que cantaban los MCs estaba lleno de mensajes políticos. El primer sencillo de rap, ‘Rapper’s delight’, salió en 1979.


Y aunque los afroamericanos peleaban por mayor representación política e igualdad económica, la década de los ochenta también fue difícil. La presidencia de Ronald Reagan y los Reagonomics arrasaron con las zonas urbanas de población afroamericana.


Pero, como en gran parte, el Hip-Hop y el rap se alimentaban de las dificultades sociales (y, como hemos dicho, su historia está innegablemente vinculada a la violencia y la pobreza), la década de los ochenta sirvió a esta cultura para establecer las bases y después pasar al mainstream global.


Por ejemplo, en 1982 la película ‘Wild Style’, que enseñaba cómo se vivía en el Bronx y que dio a conocer artistas diferentes como Grandmaster Flash y Rock Steady Crew, inspiró a gente en todo Estados Unidos. Personas en diferentes partes del país empezaron a hacer Hip-Hop y el género se llenó de artistas talentosos.


Mezclado con la filosofía del ‘Africana’ (o ‘Womanism’), mujeres como Salt’N Pepa, MC Lyte y Queen Latifah usaron el DJ y el rap como canales de protesta para buscar igualdad de género y se empezaron a volver famosas.


Ya para finales de los ochenta y principios de los noventa, con la caída de Wall Street (que otra vez afectó en particular a la población afroamericana), un grupo selecto de artistas Hip-Hop dominaba el mundo comercial.


Personajes como Rakim, LL Cool J, NWA, Queen Latifah, Run D.M.C, Public Enemy y otros pioneros tempranos pusieron las bases para que en el género se llenara de filósofos (Tupac, Lauryn Hill), poetas (Biggie, Andre 300), y, en general, artistas cada vez más talentosos.


Nueva York dejó de ser el único lugar que hacía hip-hop y Filadelfia, Atlanta, Detroit y Los Ángeles le entraron al género, aunque NY siguió siendo la meca.


Con esto, el consumo de Hip-Hop, y en especial del rap, se masificó en los noventa; se abrieron vertientes importantes, los artistas se convirtieron en celebridades; se vivió el East vs West y murieron personas que dejaron una música increíble nada más en un par de discos.


De esta forma, el Hip-Hop y el rap entraron a los años 2000 con profetas verdaderamente serios; nació el mumble, bandas de raperos se organizaron online; hubo personajes erráticos, los dueños de disqueras se hicieron millonarios; hacer rap se volvió, para mucha gente, una forma de salir de situaciones difíciles.


Y, aunque obviamente el género hoy ya no es lo que era en 1989, es muy fácil ver (y un ejemplo perfecto son los raperos latinoamericanos) que sigue intensamente atado a la lucha social, a la batalla contra las desigualdades, a la necesidad de poblaciones enteras de, por primera vez, ser escuchadas.

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