Los duelos en la literatura rusa

Actualizado: jun 2

Fernando Sékely-Aburto




(Pierre Bezujov) Inclinó su obeso cuerpo hacia el otro lado de la mesa.

-¡Cómo se atreve! ¡Devuélvamela!

Al oír ese grito, Nesvitsky y su vecino de mesa, asustados, trataron de tranquilizar a Bezujov.

-¡Basta! ¡Basta! ¿Qué le pasa? - susurraron inquietos.

Dolojov miró a Pierre con sus ojos claros, de expresión alegre y cruel. Su sonrisa parecía decir: <<¡Eso me gusta!>>.

(…)

-Es usted un… un… miserable… ¡Nos batiremos!- exclamó.”

Guerra y Paz, Tomo IV, Capítulo IV.



En la literatura rusa del siglo XIX uno de los temas más comunes es el duelo entre dos hombres.


Es el equivalente a ir en el coche hoy y que una moto se te cierre denso. Si eres un tipo específico de persona bajas y le dices: huevos perro qué te pasa ogt. Si el o la motociclista se parece a ti te contesta que te calles pinche majadero. Tú le preguntas si a poco sí y te dice que cómo no.


Entonces tú: Qué a poco quieres tiro. Él: Que si no niño bájate te pongo en tu madre. Si tienes problemas serios en el cerebro te bajas y se dan un tiro. Órale wey no que muy chido.


Si eres como yo te noquean en menos de un minuto.

***


El XIX en Rusia es el siglo de Dostoievsky, Pushkin y Tolstoi. Es uno de los momentos más brillantes en la historia de la literatura pero al mismo tiempo hay temas que son accidentalmente cagados hoy.


A mí la neta me da un chingo de risa la cuestión esta de los duelos.


El concepto además revela importantes realidades históricas del momento.


A principios del siglo XIX los rusos mandaron a Napoleón a lavar platos cuando invadió, y los zares después de eso se volvieron muy poderosos en Europa. Pero fuertes crisis económicas y políticas cada vez más autoritarias fueron prendiendo al pueblo hasta que derrocó a los zares a principios del XX.


Hubo guerras continuas, pobreza y violencia. Las mujeres eran oprimidas y rara vez participaban en la esfera oficial. Eso con todo y que Catalina la Grande fue una de las mejores monarcas rusas.


A principios del XIX en el país hubo fuertes epidemias de weyes tirándose de balazos por lokos. Era una práctica casi siempre masculina, de la alta sociedad, y tenía toda una lista de códigos de honor.


Y como pasa casi siempre con las cosas de la realidad, individuos extraños todos tripeados loquísimos (los escritores) reflejaron la práctica en la literatura. Hay duelos en ‘Guerra y Paz’, de Tolstoi, en ‘Eugene Onegin’, de Pushkin, en Three Portraits, de Turguénev y en The duel, de Chekhov.


Bueno la neta hay muchos más pero estos son los ejemplos más populares. ‘Castle Neihausen’ de Aleksander Bestuzhev-Marlinsky es la primer obra en prosa que gira en torno a los duelos.


Y estos eventos son retratados casi siempre de la misma forma. Un wey por alguna razón cree que el ‘honor’ de una morra está en peligro. Como todos piensan que las mujeres no se pueden defender solas, el wey propone al que la haya insultado que se batan a tiros.


Si al siguiente día uno de los dos no aparece lo acusan de cobarde. Le dicen que es un coyón. Chilletas. El duelo termina cuando tenga que terminar.


Lo que al principio era algo hecho dizque para una mujer terminaba sirviendo a pura masculinidad tóxica a manifestarse. Todo además se tiene que hacer a escondidas, como cuando chupas en la calle, porque (en letras de Dostoievsky) “si te capan los puercos y te llevan al MP ya estuvo tu noche” (Hermanos Karamázov).


Los duelos tenían códigos y reglas especiales. Cada macho frustrado llevaba a un como padrino que tenía que tratar de arreglar el asunto antes de que sonaran plomazos. Solo podían hacerse si eran entre iguales, buscaban arreglar disputas sin ayuda externa, y básicamente solo podían participar los nobles.


Habían duelos móviles y duelos fijos. Existían los ‘duelos ciegos’, de ‘frente a frente’ y ‘americano’ (el primero que sea herido se tiene que suicidar).


Además, en Rusia las reglas eran más extremas que en Europa. En Europa se daban sus balazos con 25 o 30 metros de separación y el asunto se terminaba cuando uno ya no podía seguir. En Rusia se tiraban con distancias de 15 o 20 metros y normalmente eran hasta la muerte.


No solo es un tema que nos cuentan las páginas de la literatura. También aparece en la vida de muchos escritores. Pushkin y Lermontov murieron en duelos. Ryleyev y Gumilyov estuvieron en más de uno.


Ahora que lo pienso chance no está tan chistoso el asunto. Chance soy un sádico que me río de esto.


***


Para mí el fenómeno existió porque la gente se había cansado de su gobierno (querían resolver los problemas entre ellos, quitándole su jurisdicción a los zares), porque se mistificaba a lo femenino y se le trataba como algo que no era y porque la sociedad masculina creía que el hombre tenía que ser fuerte, valiente y violento.


Los rusos del XIX eran una sociedad cristiana ortodoxa y puritana. Había mucho descontento social y a la banda le obsesionaba la reputación y el honor. Tan cercanos eran a la guerra que estaba en la naturaleza de casi cualquier individuo detonar un arma.


Los hombres tenían que justificar su hombría. Las mujeres eran personajes pasivos. Y la gente estaba lokochona del cerebro.

***


Si a alguien no le gusta mi artículo lo reto a un duelo a la ‘americana’. Y si alguien se enoja conmigo por cualquier razón,


-“Es usted un… un… miserable…”-Y -“¡Nos batiremos!”



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