Los conservadores: Apropiaciones historiográficas de un mito

Actualizado: may 4

Nicolás Castillo





Introducción


Durante sus primeros dos años de gobierno, el presidente Andrés Manuel Lopez Obrador se ha empeñado en señalar que los enemigos del pueblo y su régimen son “los conservadores”. Aunque parezca ambigua y quizá arbitraria, esta estrategia política responde a un proceso histórico por medio del cual es posible observar la formación de la nación Mexicana, el imaginario colectivo de sus habitantes y la apropiación de discursos históricos con fines políticos.


El propósito de este texto es rastrear la apropiación del imaginario histórico en torno a los “conservadores” como los villanos de la historia a partir de los Libros de Texto Gratuitos que el Estado mexicano ha redactado como fundamento de la educación primaria básica en el país desde 1960. Como metodología, se hará un análisis comparativo del contenido de los libros de historia correspondientes a la generación de 1960 (la primera), 1972 y 1994. Esta selección se hizo en base a las reformas educativas que se llevaron a cabo durante los sexenios correspondientes, ya que reflejan el rumbo ideológico que la política mexicana siguió de la mano con cambios de administración durante la segunda mitad del siglo XX. Misma que se proyecta en la historiografía oficial sobre la Guerra de Reforma y consecuentemente la concepción del conservadurismo decimonónico. A su vez, las versiones de Libros de Texto Gratuitos escogidos para llevar a cabo esta investigación, son aquellas que se utilizaron para instruir a las generaciones de ciudadanos que el día de hoy tienen la mayoría de edad y consecuentemente pueden ejercer su voto. Las ediciones posteriores, es decir las difundidas en 2008, 2011 y 2014 no entran en el esquema de comparación porque siguen inscritas a la corriente de de 1994.

Es importante notar que esta investigación no pretende hacer una historia conceptual del conservadurismo en la historia de México al estilo de los volúmenes de Conservadurismo y derechas en la historia de México coordinados por Erika Pani. Es más bien un breve estudio historiográfico sobre la construcción de un otro que contrasta con el ideal del yo nacional. Es decir, la manera en la que el Estado ha moldeado la historia oficial para crear un anti héroe mitológico en la forma de “los conservadores”. Así, la hipótesis radica en que a partir de la primera generación de Libros de Texto Gratuitos en la educación pública mexicana, se habilitó la condición de posibilidad para la apropiación del discurso histórico de los conservadores con el fin de consolidar ideologías políticas. Es decir, que la identificación de un enemigo en común no es una práctica reciente, sino que cada generación de administraciones presidenciales en el país han adecuado el discurso histórico al orden político que representan. De esta manera se pretende señalar de qué manera los conservadores cumplen con las características de mito fundacional en la historia del México Independiente. Se debe aclarar que los textos por analizar fueron destinados a estudiantes de primaria y por eso generalmente no ofrecen reflexiones profundas sobre los temas históricos que abordan. Por eso, esta investigación se enfocará en las definiciones básicas que los Libros de Texto Gratuitos en cuestión ofrecen de los conservadores decimonónicos y sus contrincantes, los liberales, para lograr hacer una comparación adecuada.

Notas preliminares


En primer lugar, resulta esencial esbozar puntualmente las características principales del conservadurismo decimonónico junto a sus contrincantes ideológicos y bélicos: los liberales. De esta forma, se podrá hacer un contraste preciso con lo escrito sobre ambos en los Libros de Texto Gratuitos de la Secretaría de Educación Pública.


A partir de su independencia de España en 1821, México se vio englobado por una pugna entre dos proyectos de construcción nacional. Ambas posturas practicaron y lucharon por su ideal de nación en diferentes ocasiones y con diferentes resultados hasta que una venció a la otra. Durante los primeros años de independencia surgió un grupo de individuos que querían desarrollar un Estado-nación con base en ciertas estructuras del pasado colonial como lo fue la Iglesia Católica. Ellos, denominados “hombres de orden” u “hombres de bien”, abogaban por la conjunción de intereses entre el gobierno, el ejército, el clero y el desarrollo paulatino que evitará cambios radicales en la realidad social. Así como la continuación con la labor de instrucción misionera del clero al grueso de la población y el mantenimiento de los fueros del clero y el ejército. Esta corriente de pensamiento se fundamentó en el éxito que había tenido un sistema monárquico centralista durante los tiempos de la Nueva España y obviaba que el futuro de la joven nación dependía en la prolongación de instituciones coloniales adaptados a las ideas de la Ilustración y el liberalismo. Sin embargo, no fue hasta 1849 que esta corriente de pensamiento se institucionalizó como el Partido Conservador Mexicano.


Por otro lado, el proyecto nacional de los “hombres del progreso”, argumentaba que la sociedad mexicana estaba en necesidad de un cambio drástico que se distanciara de las costumbres coloniales empezando por la desvinculación material y epistemológica de la influencia burocrática, eclesiástica y militar. Es decir, la eliminación de los fueros del clero y el ejército, así como la separación de la Iglesia y el Estado. Esta corriente buscaba la construcción de una República Federal basada en la experiencia de Estados Unidos como nación recientemente independizada de Inglaterra. Es decir, la organización del Estado-nación en tres poderes y la autonomía de los estados. Esta corriente se llegaría a congregar bajo el partido Liberal.


Con esto claro, es de utilidad observar las incongruencias y contradicciones que surgen al comparar ambas ideologías como lo hace Edmundo O´Gorman en su texto, México: El trauma de su historia. En suma ambas ideologías buscaban construir un modo de ser que promoviera el desarrollo, el progreso y el bienestar para colocar a México a la par y en competencia con Estados Unidos, dadas las similitudes históricas y geográficas entre ambos países. En palabras de O ́Gorman:


Tenemos dos tesis correspondientes a dos tendencias que combaten como opuestas por sus respectivos objetivos, y fundadas en dos visiones diferentes del devenir histórico; pero son dos tesis que acaban postulando lo mismo, a saber: hacerse de la prosperidad de Estados Unidos, pero sin renunciar al modo de ser tradicional por estimarse este como de la esencia de la nueva nación. Ambos quieren, pues, los beneficios de la modernidad, pero no la modernidad misma.


De lo anterior surge una reflexión importante. Posiblemente, como ya sabe el lector, el desenlace del drama decimonónico entre conservadores y liberales fue la victoria liberal y la eliminación (a nivel institucional) del Partido Conservador. No obstante, de la mano de la tesis de O'Gorman se concluye que ambas formas de ser nacional, aunque divergían en sus métodos y visiones del mundo, tenían el mismo fin: el desarrollo y bienestar de la joven nación. Entonces, sería inapropiado e impreciso calificar a uno como “bueno” y el otro como “malo”. Sin embargo, la victoria liberal no implicó el surgimiento de una cultura nacional inmediata. Esto se logró paulatinamente a partir de la escritura de una historia común que diferencía entre héroes y villanos para justificar las circunstancias de cada presente en la historia reciente.


A continuación, se evidenciará la forma en la que la historiografía oficial mexicana ha adecuado la figura de “los conservadores” a los fines de regímenes políticos correspondientes.


Generación de 1960


Durante el gobierno de Adolfo López Matteos (1958-1964), se creó la Comisión Nacional de Libros de texto Gratuitos (CONALITEG) con el propósito de hacer efectiva la gratuidad de la educación como lo garantizaban las constituciones de 1857 y 1917 pero que no se había puesto en operación. Además, de esta forma se podía llevar a cabo la consolidación de una unidad nacional de cultura, justicia social y equidad de acceso a educación bajo las premisas ideológicas del concepto educativo del socialismo post-revolucionario visible en el gobierno de Lazaro Cardenas (1934-1940). En este sentido, la forma de presentar la historia nacional en estos libros, específicamente en Mi libro de cuarto año: Historia y Civismo, está íntimamente ligada al orden político coetáneo. Es decir que “a través de la presentación en retrospectiva de los temas, que inicia con el orden político actual, y los valores que lo fundamentan, se exalta el establecimiento político del Estado revolucionario como última etapa en la formación de la nación mexicana”. Por otro lado se intentó alcanzar una conciliación de clases como forma de conjugar una heterogeneidad nacional en el devenir histórico.


En este texto se antagonista a los conservadores como grupo ajeno al bienestar y la prosperidad, mientras que los liberales o “reformistas” se exaltan como grupo que “deseaba la igualdad social de todos los mexicanos a fin de que fueran unas mismas todas sus oportunidades en el orden social y económico”. De forma contraria, a los conservadores se les define como los miembros del “clero y del ejército… que deseaban conservar sus privilegios” y “se oponían a todo progreso”. Ambas definiciones, además de ser imprecisas, identifican a los conservadores como enemigos del pueblo mexicano. A su vez, es evidente como mediante la categoría pueblo y bajo el régimen de Lopez Matteos, se quiere definir a los nacionales, igualar la población a nivel racial, pueblo mestizo, y a través de la conciliación de clases. Así se cumple con dos funciones: generar una concepción de identidad nacional a través de un enemigo histórico común y cumplir con una agenda política.


Generación de 1972


El libro de texto gratuito de Ciencias Sociales, cuarto grado, se difundió por la SEP en 1972 en el contexto de la Reforma Educativa impulsada por la administración de Luis Echeverria. En este caso, la reforma buscaba colocar a los alumnos de educación primaria bajo un discurso de modernización, industrialización y la realidad actual del mexicano en su entorno. Este actualiza las técnica pedagógicas y la vuelve más flexible que los de la generación anterior al descentralizar las funciones educativas y enfocar la historia en las regiones del interior de la República en vez de una visión céntrica. Al exaltar a la industria, se evidencia un orden político específico empeñado en impulsar la producción del país. Así, se muestra al modelo industrial como fundamento de la virtud cívica, el ideal unificador de los mexicanos.


La versión de 1972, a diferencia de su antecesor, es más escueta en relación con la información histórica y la presentación de héroes y villanos. A su vez, es más reflexiva en torno a las condiciones sociales en México en la época contemporánea. De hecho, como probablemente notó el lector, el título del libro toma distancia de solo “Historia” y adopta el de “Ciencias Sociales” con el fin de acuñar una área de conocimiento que contenga civismo junto a historia y geografía. En este sentido, la narración histórica es un tanto informal, simplificada y evita entrar a profundidad en sus reflexiones. Sobre este hilo, se describe a los conservadores como aquellos que “pensaban que si la nación había perdido la mitad de su territorio y estaba en constante desorden se debía al gobierno republicano” y por eso “deseaban un rey”. Junto con la brevedad de la definición, es visible cierta neutralidad en la concepción de los conservadores. No obstante su imagen se mantiene como el grupo que invitó a un invasor extranjero. Por otro lado, los liberales se definieron como aquellos partidarios de la educación, el federalismo, la libertad de culto y las reformas.


Generación de 1994


Esta época presenció quizá uno de los más grandes cambios en la historia del país. Los Libros de Texto Gratuitos se comprometen con el cambio que implicó la inserción de México en un orden político neoliberal. En este sentido, se exalta a la idea modernizadora en el que el libre mercado se impone como ideal económico y la clase media reemplaza a la filiación obrera y sindical. Sobre esto se instaura una modernización educativa en base al conocimiento científico y tecnológico para insertar al país en el mundo moderno. A su vez, la historia se representa en línea recta desde el pasado hasta el presente, es decir una historia de la transformación. Aquí se hace énfasis en la palabra “transformación” ya que el régimen político de entonces promovía una transformación política económica y social.


Esta versión recupera pasajes enteros de la versión de 1960, sin embargo es significativamente más corta, lo cual distorsiona un poco el significado y presenta a héroes y villanos de una forma completamente diferente. Esta vez a los conservadores se les define como el partido de terratenientes que pertenecían al clero o al ejército… que consideraban que México debía ser una monarquía, vivían con los ojos puestos en el antiguo orden español y no creían que hacía falta hacer elecciones populares”. A su vez, de la mano de la ideología neoliberal, a los liberales se les define como un grupo de


“profesionistas que creían que hacía falta vender las propiedades de la Iglesia, que era muchísima, para poner esos bienes en manos de gente que los hiciera producir más… estaban convencidos de que la industria y el comercio eran los pilares de la riqueza y que los ciudadanos debían participar libremente sin que el Estado interviniera de manera directa en las actividades económicas”.


Hasta ahora, se ha puntualizado el recorrido historiográfico de la forma que toman los conservadores en la historia oficial mexicana. Se ha visto que este grupo histórico se ha convertido en un mito dinámico que es ajustado constantemente por los regímenes políticos que han patrocinado las reformas educativas desde la institucionalización de los Libros de Texto Gratuitos en 1960. En otras palabras, el ser conservador se ha desplazado de su significado original para convertirse en un enemigo sin rostro de acuerdo a las necesidades ideológicas de los grupos de poder en boga y en contraposición con el protagonismo de los liberales como los héroes de la historia. De esta manera, el imaginario colectivo ha distorsionado la definición decimonónica del conservador a partir de las lecturas obligatorias en la educación primaria mexicana. Así se ha generado una situación en la que los conservadores simplemente son la otredad que se contrapone a los valores de unidad nacional (que es igual de dinámica y cambiante). En suma, se presentan dichos desplazamientos en el siguiente cuadro.




Los conservadores: mito fundacional


De la comparación anterior, nace una reflexión: la adecuación significativa de conservadores y liberales en torno a diferentes regímenes políticos en contraste con sus ideologías y metas originales (s.XIX), son evidencia de la generación de un mito fundacional en la historia de México. Es decir que al señalar que las definiciones de ambos grupos en la historiografía, se demuestra un proceso de mitificación en servicio de la construcción nacional.


Los mitos y leyendas se transmiten (en este caso a través de la historia oficial), “de generación en generación. Una vez que se han fortalecido, se universalizan y se vuelven una forma de pensar y de creer en un espacio y tiempo determinados”. Según la tesis de Joseph Campbell en El héroe de las mil caras; Psicoanálisis Del Mito, los mitos cumplen con una serie de funciones para una sociedad determinada. Estos son: “a) pedagógicas, es decir, sirven para transmitir valores a los niños a través de la educación; b) sociales, ya que tienen la función de ejercer cohesión y dar identidad a un pueblo o grupo humano; c) axiológicas, ya que establecen lo que es bueno y aceptado socialmente; d) existenciales, pues dan sentido a la vida; e) metafísicas, porque dan cuenta de lo que es esencial.”


En este sentido, la figura de los conservadores en la historia oficial mexicana pueden fácilmente ser considerados un mito, ya que estos se han adecuado historiográficamente para la educación de la juventud en torno a discursos políticos específicos. Esta apropiación del discurso, tiene como propósito fundamental el de alcanzar una unidad cultural histórica en un país heterogéneo como lo es México. La ideología y valores originales de estos, también se adecuan para cumplir con una función de otredad que los coloca, en la conformación de un ser nacional, como un Otro, un enemigo derrotado que distingue al pueblo que surge en un Yo. En otras palabras, se genera una concepción de mal y bien dispuesto por figuras de poder.

Sobre lo último, sobra decir que un mito tan dinámico como el discutido en este texto, cumple la función de un monstruo sin cara a la espera de que un régimen político se apropie de él y cumpla con una necesidad natural del ser humano en tener una explicación a la realidad en la que vive. O, en términos nacionales, generar un imaginario colectivo sobre el devenir de la historia del país. Hasta ahora, resulta justo afirmar que los conservadores decimonónicos se han convertido en un mito fundacional que, de una forma u otra, han generado una identidad, un ser, una esencia de lo que significa ser mexicano. Paradójicamente, considerando que la historia no ha sido amable con ellos y que invariablemente fueron los perdedores en la pugna por construir un México homogéneo, es posible decir que el Partido Conservadore del siglo XIX cumplió su propósito fundamental. El de crear una nación mexicana. Lucas Alamán descansa tranquilo en su tumba.


Notas finales


En conclusión y en fé de cerrar la discusión con la que se abrió este texto, es relevante ahora voltear a ver al presente. Es decir, a la manera en la que el régimen político actual ha nuevamente echado mano del mito conservador para consolidar su ideología en la población. Aunque aún no se ha publicado la nueva versión de Libros de Texto Gratuitos por parte de la SEP(cosa que ya se esta por llevar a cabo), el Presidente Lopez Obrador ha usado extensamente a la figura de “los conservadores” en sus discursos, entrevistas y en su famosa conferencia de prensa “mañanera”.


Abiertamente, el presidente ha calificado de conservadores a todos aquellos opuestos al cambio. Incluso ha aludido al conservadurismo decimonónico. Por ejemplo en una entrevista llevada a cabo en el program “Tercer Grado” de Noticieros Televisa el 20 de Noviembre del 2018, es decir diez días antes de comenzar su mandato, el Presidente estableció que el conservadurismo “es una corriente de pensamiento que siempre ha existido en México, en nuestro país siempre han existido dos grandes agrupamientos, dos mentalidades uno conservador y el otro liberal”. Sobre esto, también comentó que “la verdadera doctrina de los conservadores es la hipocresía”. Esto demuestra nuevamente, y en el presente, una apropiación del discurso histórico nacional para darle una nueva cara al mito de un enemigo existente.


Por otro lado y sobre los mismos puntos teóricos y metodológicos que fueron abordados anteriormente, el régimen actual ha logrado adaptar el mito conservador a los problemas que se enfrenta la sociedad en la actualidad. Un ejemplo concreto es la fijación de culpa en “los conservadores” por un problema latente en el imaginario colectivo actual como lo es el movimiento feminisita y el esfuerzo que se ha hecho por contrarrestar la cultura patriarcal en la sociedad mexicana. El Presidente, en la conferencia mañanera del 20 de Octubre del 2020, estableció que “en los casos de protección a las mujeres y la atención a feminicidios… los conservadores por antonomasia son machistas, son autoritarios, son hipócritas y son corruptos”. Así, nuevamente identifica problemas contemporáneos con un enemigo histórico que el pueblo ya conoce.


Es entonces necesario tratar de identificar la ideología política del régimen actual, lo cual no es tarea fácil y entra rápidamente en terrenos ambiguos. Por un lado, el Presidente se ha declarado como adscrito al “juarismo” aludiendo a otro mito fundacional. Esto es relevante para esta investigación porque opera como el héroe que venció a los conservadores. Sin embargo, obvia decir que Benito Juárez representaba a la ideología liberal. Esto es contradictorio ya que el discurso político actual busca transformar y solucionar los problemas que representó el neoliberalismo en México. Al observarse de cerca, el neoliberalismo está mucho más adscrito al liberalismo juarista que la Izquierda (que ha probado ser conservadora) a la que el presidente dice estar inclinado.


A partir de esto, y evitando desviarse demasiado del tema, surge la necesidad de generar dispositivos difusivos a partir de la historia, para observar cuidadosamente el curso ideológico que el presidencialismo mexicano ha tomado y así evitar el abuso en la apropiación y creación de mitos. Finalmente, se espera que este texto pueda servir como invitación a hacer investigación más profunda sobre este tema.


Bibliografía

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