Los cambios de las cosas de hoy

Fernando Székely-Aburto


via: The8Percent

La vida va en líneas rectas hasta que, de repente, se ve interrumpida por cambios imprevistos y radicales (véase el virus que se escapó en China, del otro lado del mundo, y llegó hasta acá con todo y que Wuhan no está nada cerca de Tenochtitlán).


Por eso esto se trata de aceptar el cambio, de dejar que llegue y de tratarlo lo mejor posible.

Aung San Suu Kyi (1945, Yangon) la Consejera de Estado de la actual Myanmar (antigua Burma), por ejemplo, ha aceptado los cambios del mundo a tal grado que los ha puesto en favor de su carrera política.


El primer cambio al que se enfrentó Aung San Suu Kyi fue en 1947, a los dos años, cuando su padre, un héroe de independencia de Burma fue asesinado.


A esto se adaptó a tal grado que pudo estudiar ciencias políticas, filosofía y economía en Oxford. Hoy habla cuatro idiomas diferentes.


El segundo fue en 1988, cuando regresó a Myanmar y descubrió que se identificaba con los ideales de muchos de los movimientos políticos de su país. Pronto se volvió secretaria general de un nuevo partido.


El tercero fue que en las elecciones de 1990 su partido ganó por mucho pero el régimen del momento ignoró los resultados y la puso a ella en arresto domiciliario. Estuvo así, presa, por 5 años.


Luego fue liberada y vuelta a arrestar varias veces hasta que, en 2010, cumplió 15 años (estuvo libre por más tiempo entre 1995 y 2000) de arresto y fue puesta en libertad finalmente.


Pero todo ese tiempo Aung San Suu Kyi lo usó para hacerse de la opinión pública (el caso fue famoso internacionalmente) y generó una relación estrecha con las Naciones Unidas. Salió de su arresto hasta con un Premio Nobel.


En 2015 ganó las elecciones que la permitieron hacerse un puesto en el que controlaba indirectamente toda la política del país.


Hoy en día la abaten polémicas sobre su tratamiento de la gente Rohingya en Myanmar, pero habrá que estar pendientes de Aung San Suu Kyi, porque no es muy de quedarse con los brazos cruzados.


Así que sí, hay que jugar a quién toma mejor los cambios, ¿Va? Va ganando la líder de la antigua Burma.


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