Los vivires de Pedro Lemebel

Actualizado: ago 12



‘No soy Pasolini pidiendo explicaciones

No soy Ginsberg expulsado de Cuba

No soy un marica disfrazado de poeta

No necesito disfraz

Aquí  está  mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy’

-Pedro Lemebel, “Manifiesto (hablo por mi diferencia)”

El cuerpo, traje de piel, huesos, músculo, nervio vivo, sangre, órganos. Nuestro límite y nuestro peso. Terminamos y empezamos con él: es el límite de nuestra experiencia sensorial.


Cuando los sentidos y los sentimientos nos desbordan, tenemos el cuerpo. Cuerpo inestable, cuerpo inescapable, nuestra víctima, y nosotros sus victimarios.


El cuerpo, nuestra única marca de intervención en el mundo.


En Pedro Lemebel sólo hay cuerpo. Predomina en la obra del escritor chileno: cuerpo homosexual, cuerpo travesti, cuerpo enfermo. Caminó con eso de frente, toda su vida: “antes homosexual que artista”. Antes cuerpo que artista. En su cuerpo vivía su disidencia y su revolución. El cuerpo es el punto de partida y la meta.


Esta experiencia carnal se encuentra plagada en su literatura, pero empieza en otro lugar: su performance. La puesta en acción de sus palabras. Su cuerpo, un “eje transemiótico de energías pulsionales que, en tiempos de censura, libera márgenes de subjetivación rebelde” (Cellino 27).


Su cuerpo, desterritorializado por voluntad propia. Es un cuerpo líquido, un cuerpo en el que ya no hay sujeto, sino suceso. En el performance el cuerpo se deja atravesar por el suceso que le recorre hasta adquirir sus mismos tonos.Se convierte en un lenguaje propio, en una “dinámica pictórica del cuerpo (...) construido como metáfora de violencia, ausencia y transgresión” .


En tiempos de dictadura y represión como los que vivió Lemebel, la “escritura”, la imagen que hace de su cuerpo lo resignifica. Es el cuerpo mismo de Lemebel el que siempre trabaja para incidir en el mundo, para reescribirse en él. Lemebel es lenguaje hecho cuerpo, cuerpo vertido en lenguaje. Es el cuerpo que cuenta por medio del texto, el cuerpo que cuenta por medio del cuerpo.

Pedro Lemebel reconoció su cuerpo como su propio laboratorio. Lo utilizó para hablar siempre desde ese lugar de diferencia, como dice su manifiesto/poema que se muestra en el epígrafe.


Por diferencia no hablo sólo de su homosexualidad, de su expresión de género, de sus icónicas bufandas de plumas y sus tacones rojos, sino también de su condición como hombre latinoamericano, hombre que creció en condición de pobreza, hombre de letras en un mundo donde nunca le fue otorgado el crédito académico que merecía, tal vez por no tener los títulos suficientes, tal vez por darle voz a las personas con sida, tal vez por no tomarse tan en serio el espectáculo de la academia y querer hablar, por una vez, desde la experiencia carnal, real, y cómicamente culera que es vivir.


Lemebel arremetió su cuerpo sin ninguna censura y sin ningún miedo hacia todo lo que pudo: no sólo su país, no sólo la homofobia, no sólo el clasismo y racismo que vivió, sino también hacia la misma academia que hoy lo venera pero que en su momento lo desdeñó, y hacia la misma comunidad queer en cuanto a la occidentalización y americanización que se vive dentro de la misma.



En la foto se muestra Lemebel en una celebración de Pride en Nueva York, protestando contra la colonización a través de la epidemia de VIH/SIDA.

El lenguaje mismo, en función de la representación de la verdad y el conocimiento humano, se subvierte a la condición de cuerpo. La unión y el traslado de lenguaje a cuerpo nos recuerdan la condición efímera y orgánica de ambos. El cuerpo sale, se pone de lleno en el mundo, protesta contra el logos, contra la idea misma del conocimiento. No hay detrás más que cuerpos, y todos los cuerpos expiran.


Empezamos cuerpo y así terminaremos.


El cuerpo es un constante ejercicio de fluidez y solidez. Podemos desterritorializarlo y rebautizarlo cuantas veces queramos. Estamos unides a este tanto como este a nosotros, con la palabra ahí en medio, la palabra como la experiencia que los une, la palabra como experiencia que los separa. Lemebel se fusionó siempre, cuerpo y palabra, cuerpo queer, cuerpo latinoamericano, marginado, enfermo, disidente, resistente, vivo. Y vive todavía, y la impresión de su obra y de su pensar crea cada vez más impacto. Y, como siempre, nos recuerda una cosa: no somos nunca más ni menos que un acto de palabras.

Obras Citadas


· Cellino, Regina Vanesa. “Performance: Travestismos y Política En Las Crónicas de Pedro Lemebel.” Catedral Tomada: Journal of Latin American Criticism , vol. 3, no. 4, 2015, pp. 21–49.

· Lemebel, Pedro. “Loco afán: crónicas de sidario”. Editorial Anagrama , 2000.

· Pinto Meza, Daniela. “Travestidas Cicatrices: Cuerpo y Violencia En La Obra de Pedro Lemebel.” Revista Iberoamericana , vol. 84, no. 264, July 2018, pp. 735–746.

· Smith, Marla Freire. “La insurreción del cuerpo en dictadura. La influencia de Diamela Eltit y Pedro Lemebel.” Revista Historia Aut noma , no. 8, 2016, pp. 133-147.



Entradas Recientes

Ver todo