La nueva raza

Fernando Székely-Aburto





El estereotipo de los peleadores mexicanos se ha ido reconfigurando con el tiempo. Por mucho rato el boxeador mexicano era chaparro, rápido, tenía la quijada fuerte y siempre ganaba con el corazón.


Pero hoy, y en especial en la UFC, en donde México ya tiene campeón, los peleadores son muy diferentes.


Hay tres mexicanos jóvenes que la están rompiendo en la UFC. Brandon Moreno, Alexa Grasso y Yair Rodríguez han creado una nueva raza de peleadores nacionales, tomando del pasado lo que les servía y desechando lo que no.


Pertenecen a una importante genealogía de peleadores y han manipulado esta genealogía para adaptarse a los tiempos actuales.


Brandon ‘Assassin Baby’ Moreno se volvió campeón de las 125 libras la semana pasada. Rindió a Deiveson Figuereido en tres rounds después de empezar la pelea en el mero matrix.


Nació en Baja California en 1993 y debutó en la UFC en 2016. Su estilo es de lo más completo del deporte. Es eficiente en el piso, tiene buen ground and pound y buenas sumisiones, es bastante rápido y no se cansa nunca.


Muchas características de su forma de pelear las podemos trazar a tradiciones mexicanas de los deportes de combate, en especial del boxeo.


Juan Manuel Márquez (56-7-1) tenía una precisión y un contragolpe parecidos. ‘El Terrible’ Morales (52-9) también era explosivo y técnico, y Salvador Sánchez (44-1-1) tenía un cardio similar.


Pero Brandon Moreno ya no es un punching bag con patas como lo fueron los peleadores mexicanos mucho tiempo (Julio César Chávez (107-6-2) y Salvador Sánchez, aunque eran muy buenos, tenían el activo importante de que les podías pegar con un tubo de fierro y no los noqueabas).


No recibe mucho castigo y por eso probablemente va a poder pelear un buen rato más.


A Brandon la UFC lo cortó hace un par de años. Pero siguió pegándole y hoy es campeón.


Alexa Grasso pelea en las 115 libras y tiene un récord de 13-3. Después de entrar a la UFC en 2012, se ha dado tiros con Carla Esparza, Karolina Kowalkiewicz y más recientemente Maycee Barber, entre otras.


Acaba de calificar al top 10 de su división después de ganarle por decisión unánime a Barber.


Igual que Moreno, es rápida, tiene buenos reflejos y su cardio está por los cielos. Todas estas son características que han sido la estampa de los peleadores mexicanos desde siempre.


Han sido rápidos y con capacidad de imponer ritmo ‘Finito’ López (50-0-1), Alberto Arizmendi (87-26-14), Marco Antonio Barrera (67-7) y muchos más.


Y Grasso, como ‘Púas’ Olivares y ‘Canelo’ Álvarez, tiene muy buen cabeceo y entra con ángulos raros a sus combinaciones.


Otra vez, no es de las que capitaliza de tener una barbilla fuerte y la neta es que su corazón y su resiliencia no son nada del otro mundo. Pero eso ya no lo necesita porque tiene la técnica, la velocidad y los reflejos suficientes para salir sana de tiros contra las mejores peleadoras del mundo.


Grasso tiene 27 años, es top 10 en su peso, le acaba de ganar a una peleadora con carrera y no podría estar mejor posicionada para el futuro.


El último tipo que es de nivel mundial en la MMA es Yair ‘El Pantera’ Rodríguez. Es de Chihuahua, debutó en la UFC en 2014 (en TUF) y ya le ha ganado a varios peleadores importantes.


En 2015 venció a Dan Hooker por decisión unánime. En 2017 noqueó al legendario B.J Penn y en 2018 se dio uno de los tiros del año contra Chan Sung Jung (Korean Zombie), noqueándolo con un codazo en el último segundo del quinto round.


Ya le ganó también a Jeremy Stephens, que es contendiente en las 145.


Para mí Yaír es una mezcla entre ‘Canelo’, Márquez y Sánchez. Como Canelo, tiene una habilidad extraña para progresar, modificarse y cambiar de estilo (Yaír da unas patadas loquísimas que parecen de película). Comparten además muy buena defensa.


Como Márquez y Sánchez, es rápido, su mejor característica es el contragolpe y tiene reflejos impecables.


Pero si Grasso y Moreno ya no son punching bags con jeta como lo fueron los mexas mucho tiempo, ‘El Pantera’ lleva esto al extremo, y es su debilidad más grande (en mi opinión) algo que muy rara vez se ve en peleadores mexicanos: es malo para recibir castigo y neta no jala a que le peguen.


Digo, estás en un deporte de combate, te van a dar un madrazo de vez en cuando (obviamente es fácil para mi decirlo, que estoy sentado en una computadora, tengo pancita y no he peleado un round en mi vida).


Y yo creo que si Yair (28 años) se quita ese miedo de encima, se va a volver un crack enserio, porque tiene buen récord (13-2), es joven, y enserio sus patadas son de lo mejor que hay.


Todo esto para decir que los peleadores mexicanos de hoy han evolucionado el estilo de forma histórica.


Todavía representan cosas que siempre han caracterizado a los peleadores nacionales (velocidad, contragolpes, reflejos), pero se han deshecho de las que no era rentable mantener (apostar que se va a ganar con puro corazón y barbilla eventualmente deja de funcionar).


Pero lo importante es que somos país de madrazos, y estos tres atletas, en la cima del deporte hoy, están poniendo la mesa para una raza todavía más nueva de peleadores que pronto van a aparecer y que van a ser campeones dominantes indiscutibles.


Bien el ‘Assassin Baby’, que ha llegado más lejos que cualquier otro peleador puramente mexicano (Caín Velásquez es chicano) y que ya es campeón. Y bien también por Grasso y ‘El Pantera’, que todavía tienen tiempo para ajustar algunas cosas, y que cuando lo hagan la van a estar rompiendo mucho, mucho más.


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