La historia detrás del disco: "The Life of Pablo", Kanye West

Actualizado: abr 9

Fernando Székely Aburto

via: medium.com

Sigmund Freud, en 1939, psicoanalizó en unas doscientas páginas al Moisés bíblico a partir del libro del Éxodo. Hoy, necesitaría más del doble para desentrañar a Kanye West con base en The Life of Pablo, su séptimo disco de estudio. Y es que, en Pablo, West se abre a su audiencia de una forma sobrenatural entre laberintos y tinieblas. Quien hoy escuche su magnum opus se quedará, forzosamente, preguntándose qué es lo que acaba de presenciar.


En 2015, West empezó a promocionar su proyecto diciendo que estaba por producir algo nunca antes visto. Pero pasó un año antes de que el mundo pudiera escuchar un disco que, según el rapero estadunidense, primero se llamaría So Help Me God, título que pronto cambió a SWISH, que después reemplazó Waves y que terminó desembocando en lo que hoy conocemos como The Life of Pablo.


Pero era difícil pensar que después de seis discos de evolución sónica el antiguo productor lanzaría solamente un disco más de Hip-hop. Nadie anticipaba que el próximo disco de yeezy sería el monstruo que fue, pues lo esperado era una progresión a Yeezus, su esfuerzo anterior y un disco que, con novedosas técnicas de producción y nuevas formas de conceptualizar la estética musical, había recodificado por sí mismo la industria moderna del Hip-hop popular. Nadie anticipaba, sin embargo, que el próximo disco de yeezy sería el monstruo que fue.


West lanzó The Life of Pablo el 14 de febrero de 2016 en la plataforma Tidal y en kanyewest.com. Anunció, sin embargo, que el disco no había sido terminado y que, para darle vida a una pieza artística que respirara, que viviera en la contemporaneidad y que siguiera creciendo, modificaría de tanto en tanto las canciones sin que ninguna estuviera a salvo.


En los siguientes meses alteró la letra de Famous, alargó Ultralight Beam, y separó Wolves en dos partes. Los cambios continuaron. El resultado fue un disco que desafiaba la antigua conceptualización del álbum. Más que la letra de las canciones o la música por sí misma, lo que significaba algo era la fuerza creativa que había detrás de ellas.


Tenemos entonces el cadáver de un disco que no por no ser final es de menor calidad. Se trata una reflexión compleja de la psique de West en que, entre momentos de éxtasis como los de la pista I Love Kanye(que es, además, una muestra evidente de la egolatría que compone su complicado carácter), aparecen profundas reflexiones sobre su vida y oficio en canciones como FML y Real Friends. En piezas que empiezan como diatribas hostiles y agresivas (Famous, por ejemplo), el coro termina por revelar una dualidad tierna y nostálgica.


Pero el proyecto no se queda ahí. Es una pieza increíblemente pesada, abigarrada con un sinfín de colaboradores (entre los cuales destacan Rihanna, Kid Cudi y Andre 3000), samples y productores diferentes (se estima que el disco significó el esfuerzo de más de cien personas). Tiene, además, una enorme variedad de canciones importantes como la introductora Ultrlight Beam y No More Parties in LA, pieza en que aparece Kendrick Lamar con uno de sus versos más energéticos y complicados como rapero.


El álbum de West, si es que ya está terminado, queda como el mosaico de testamentos y manifiestos de un artista que cambia y evoluciona constantemente. Polémico, contradictorio, abiertamente vulgar y complicado, Pablo no solo es el primer disco en llegar a la cima del Billboard 200 puramente por medio del internet. Es también el pecho abierto de un compositor que sigue innovando, que aún experimenta, y que, sin duda alguna, habría divertido bastante a nuestro amigo el buen doctor Freud.


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