La guerra de trapos sucios y la política de 'lo menos pior'

Fernando Székely-Aburto






“Ellos son más gachos que yo, andan robando más y mintiéndole más a la gente. A mí mi revolución pacífica no me deja robar, mentir o matar tanto.”

-Ya sabes quién.


Lejos de usar los debates para las elecciones intermedias del 6 de junio para hacer propuestas serias de gobierno, los políticos que quieren poder han enmarranado el proceso con insultos baratos, lanzándose a sacar los trapos sucios de los demás como si ellos no tuvieran cadáveres en el clóset.



Ya desde hace tiempo las campañas políticas mexicanas han sido comedias de acusaciones y amenazas. Los candidatos señalan las fallas de carácter de los otros para convencernos de que ellos son la opción ‘menos peor’.


Así pasó en Reynosa, en donde el debate por la presidencia municipal se puso todo Mad Max.


La banda se peleó a golpes, entraron infiltrados, y los políticos aprovecharon que la gente estaba prendida para insultarse y tratar de poner en ridículo a los demás.


Jesús María Moreno del PAN acusó a Carlos Peña Ortíz (Morena y PT) de llorón y le dijo: “Ya ponte a trabajar y deja de engañar”. La gente se divirtió con la pelea entre el supremacista y el chilletas.


También en Michoacán las acusaciones volaron en el debate entre los wannabi gobernadores. Carlos Herrera Tello (de la alianza del demonio del PRI, PAN y PRD) acusó a Alfredo Ramírez Bedolla (Morena) de ser titerazo del corruptote Leonel Godoy, exgobernador del estado.


En Yucatán un candidato a diputado federal del PRI dijo que sus detractores del PAN son una “bola de maricon*s”. Es común que los hombres de la clase política aspirante de hoy enseñen sin querer sus masculinidades tóxicas en momentos de pena.


En Campeche hubo otro caso de masculinidades tóxicas. En una pelea en Twitter Elizeo Fernandez Montufar de Movimiento Ciudadano twitteó: “Veo a tanta rata junta que ya quiero que sea 6 de junio” acompañando una foto de Christian Castro Bello, candidato de la alianza de Satanás.


Muy fino, Castro contestó: “El ratón cree que todos son de su condición. La única rata aquí eres tú, Elizeo Fernández. Tu desesperación te llevó a perder el control, ir en tercer lugar no debe ser fácil.”


Entre el cochinero que hay para la gubernatura de guerrero, los debates han girado en torno a las acusaciones contra Félix Salgado Macedonio y su hija la Evelyn. Canalizando su Baudelaire interior, Irma Lilia Garzón, del PAN, dijo:

“Mi propuesta es real,

No soy una juanita.

Hablo por mi,

No tiene que venir mi padre a convencerlos.

Yo los miro de frente,

No como la candidata ausente,

Que prefiere andar cantando,

Que venir aquí a proponer cómo”

Sanar los problemas de su gente.


(Esto último la neta lo añadí yo porque ella no logró muy bien el cierre, pero no habría tenido madre que lo dijera así la Irma Lilia.) Siguió:

“Su ausencia

Es sinónimo de incompetencia,

Y desprecio.”


Sorjuanesco y brillante.


Además de personajes que hacen campañas basándose en la debilidad de los contrincantes, hay varios políticos aspirantes que son unos majaderos.


José Luis Romero Calzada, candidato en San Luis Potosí con Redes Sociales Progresistas, cuando lo acusaron de usar un helicóptero que sirve para emergencias médicas, dijo, entre otras cosas: “Pues a h***o. Imagínate que vamos a hablar del debate, y sacan la m****a del helicópero, háganme el p****e favor”.


En Sonora, Ricardo Bours del MC dijo que Alfonso Durazo, candidato a la gubernatura con Morena, es un una cosa con P que tiene unas letritas en medio y termina con ‘jo’.


Alfredo Adame, El Alfredo Adame, que quiere ser diputado de Tlalpan también por el partido piñatón del perrito faldero de Elba Esther (RSP), andaba repartiendo panfletos en la calle cuando un automovilista lo insultó.


Contestó todo sano: “¿Tu quién c******os eres? C****a tu madre, p*****o. Clase de c****a de cabrón que México no necesita. Eres un p****o, naco, fracasado, mediocre, mequetrefe y vas y c*****s a tu madre.” Ja. Qué c****o que le dijo mequetrefe.


Todo esto pasa porque la política mexicana de hoy está llena de personajes turbios y porque ya no hay convicciones políticas.


La meta es llegar al gobierno como dé lugar. Como los partidos entienden que el pueblo ya sabe que proponen puros candidatos malos, el juego se trata de convencer al votante de que uno es menos rata, menos corrupto, menos ambicioso que el otro.


En vez de dar propuestas bien pensadas, se sacan los trapos sucios al sol y la meta es humillarse sin ser muy humillado.


Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de la alianza del infierno y de Morena.






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