Incomodarse e incomodar

Constanza Estrada y Alejandra de la Peña






Ricardo Diaque nos invita a pensar lo que nos rodea, sin distinguir objetos y sujetos, como entes múltiples que afectamos y que nos afectan. Tanto en (In)herencia (CDMX, 2021), como en Some Noticed Events (Trondheim, 2021), el artista recupera objetos al borde del olvido para imprimirles una nueva capa de sentido y abonar su lectura a esa multiplicidad.


Es interesante mencionar la influencia que ha tenido la ontología de procesos de pensadores como Alfred North Whitehead, Isabelle Stengers y Manuel de Landa. Esto forma parte de su proceso creativo. Rechaza el jerarquizar los objetos, el no respetar su historia y materialidad. Los objetos, así como nuestro cuerpo y realidad, son producto de una serie de eventos que culminaron en todo lo que percibimos aquí y ahora.


El patrimonio que dejó tras fallecer la tía abuela del artista fue reclamado por los diferentes miembros de la familia. Diaque observó los objetos que nadie quiso y se dio cuenta de que eran los que más le importaban a ella. Para el proyecto de (In)herencia Ricardo rescató estas pertenencias con el fin de reflexionar sobre aquello que heredamos (in)voluntariamente. Los objetos, más allá de su valor material, cargan con discursos históricos, sociales, normativos e incluso morales que raramente cuestionamos y, más preocupante aún, que asumimos como inherentes a nuestra persona. Al intervenir los objetos —poner cuadros volteados, dibujar ‘huellas digitales’ sobre los óleos, acomodar documentos encontrados sobre una pared— se imprime sobre ellos una nueva narrativa, una nueva experiencia que entra en diálogo con las anteriores.


Estas piezas fueron acompañadas por un performance en el cual el artista cuestiona su contexto familiar mientras chorrea tequila y pastel, entre otras cosas, sobre su cuerpo. Así, deja a su cuerpo reaccionar frente al contexto que ha asumido como propio, pero que ahora ve con otros ojos, pues se ha atrevido a rascar la superficie del ‘simulacro’, a incomodarse e incomodar con lo que ocurre cotidianamente.


Su proyecto más reciente, Some noticed events, que se presentó en la galería de KiT (Trondheim, Noruega), pretende reactivar el lugar como espacio de reflexión y de agencia mediante el reacomodo de objetos que encontró abandonados dentro de este espacio, objetos que solían cumplir una función utilitaria y cotidiana. De este modo, pretende romper las jerarquías de uso que le atribuímos a las cosas y mostrarlas como ensamblajes de experiencias abiertas a la relectura y reconfiguración. Simultáneamente explora el azar en el quehacer artístico y abraza no controlarlo todo. Esto dota a la obra de una ambigüedad que permite al espectador buscar por sí mismo la experiencia estética sin que se le imponga algo específico.


Ricardo cree en utilizar el arte como un incentivo para la reflexión y el cambio. Es por eso que ahora, al cambiar de contexto, de México a Noruega, busca nuevas formas de cuestionar el status quo, la perpetua comodidad de un país del ‘primer’ mundo donde ciertos habitantes no imaginan la posibilidad de una realidad donde el Estado no provee los servicios necesarios. Frente a esto, planea explorar el arte performático en espacios públicos para cuestionar el entorno en el que se encuentra. ‘’La frontera es una narrativa. Es una línea imaginaria, si te atreves a pisarla solo significará un cambio en tu devenir.’’


Actualmente, Diaque estudia una maestría en artes plásticas en Trondheim, Noruega. Forma parte del Colectivo Jadeante cuyos proyectos se centran en el Arte de Interacción social. Puedes encontrar más sobre él y su obra en: https://ricardodiaque.com



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