"High Fidelity": una comedia romántica poco cliché

Actualizado: jun 8

María Roqueñi


via: Collider

“¿Qué vino primero, la música o la miseria? ¿Escuchaba música pop porque era miserable? ¿O era miserable porque escuchaba música pop?”


La comedia romántica de Stephen Frears, High Fidelity, se estrenó en el 2000 y trajo consigo una apreciación de la música que no tiene comparación. Basada en la novela del mismo nombre escrita por Nick Hornby (1995), la película sigue la historia de Rob Gordon, interpretado por John Cusack, un inmaduro dueño de una tienda de discos en Chicago con un intenso conocimiento musical, que después de ser abandonado por su pareja una vez más, decide ponerse en contacto con sus ex-novias para examinar dónde fue que todo empezó a salir mal ó si simplemente está destinado a morir solo. Lo que sigue es un viaje de introspectiva profunda sobre sus fracasos en el amor mientras transita, involuntariamente, por diferentes etapas de la edad adulta. Los resultados son, a menudo, hilarantes, dolorosamente verdaderos y siempre acompañados de la mejor banda sonora de la historia.


La película es narrada por el propio protagonista Rob, quien recita las historias de sus cinco peores rupturas. Constantemente rompe la cuarta pared, lo que crea mucha más intimidad con los espectadores. El personaje de Cusack cuenta, a través de monólogos, su necesidad de comprender sus fracasos amorosos. Estas confesiones tan directas no son solo una gran parte del atractivo general de la película, también son lo que la hace única de otras comedias románticas. Como tal, el sentido de humor auto crítico de Rob colorea juguetonamente todo el relato. Aunque esto hace que en momentos pueda parecer arrogante, antipático e incluso en ocasiones un poco misógino, ayuda a acentuar el proceso de madurez y el desarrollo del personaje de manera más profunda. La narración permite un enfoque más personal y crudo sobre la montaña rusa de emociones que sentimos cuando tenemos el corazón roto.


La música es una parte integral de la película, es el fiel acompañante de nuestro protagonista en su travesía. Así es como High Fidelity pone las pistas en primer plano, como si fuera un personaje más. La música complementa cada diálogo y encaja a la perfección en la desgarradora narrativa, y terminan representando impecablemente el estado de ánimo de los involucrados en la escena, incluyendo al espectador. Si bien el material sonoro puede agregar un valor especial a la historia, también le da un matiz diferente y más agradable a la personalidad de nuestro antihéroe. 


La banda sonora de este film te hará recordar algunos de tus viejos favoritos de la música, expandir tu conocimiento musical y preguntarte por las canciones que marcan cada momento de la vida.


En febrero de este año, se entrenó en la plataforma de streaming Hulu, una serie también basada en la novela de Hornby, donde el personaje de Rob Gordon es ahora interpretado por una mujer, Zoe Kravitz. Una elección curiosa, ya que su madre, Lisa Bonet, interpretó a Marie De Salle, una de las conquistas de Rob, en la película del 2000. Así que si te logramos convencer de ver o volver a ver la primera adaptación de Frears, y te quedas con ganas de más, puedes empezar a maratonear la serie.







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