Evohé, de Cristina Peri Rossi: (des) vestida de palabras venida de ellas

Actualizado: 12 ago 2021



“La literatura nos separó”. Así empieza uno de los poemas de Evohé, libro vetado y considerado de culto en Montevideo. Las palabras: ¡qué mejor barrera, para separarnos y acercarnos, alejarnos y juntarnos, que las palabras!


Las cuestiones de este poemario, publicado en 1971, van más allá de la poesía, carnavalizándola, y sobrepasan la vida, pronunciándola.


Si la poesía es, entonces nada. Si la nada es, no sé dice.


En Evohé encontraremos el punto y aparte de la vanguardia creacionista y adánica, una voz que habla poesía y la desnuda de todo lo pazguato y rancio de que estuvo revestida. Adán falló: los nombres que puso, que engrapó y pegó con baba a las cosas del mundo y al mundo fueron ensayo y error: hay palabras que no dicen, palabras que no están, faltan y no existen, y son las mejores, a veces.

Si el mundo es, la palabra… Si la palabra es. “La única realidad es el lenguaje”.


Este poemario se encuentra, sin duda, entre la voz y la mirada; hay muchas formas de mirar su contenido, los versos que nos avienta y vomita, así como muchas formas de leerlo. Mirar y leer, por lo tanto, no son lo mismo. Leer es caso de la boca y el ojo; mirar es lo único del mudo.


Y la poeta, “¿qué cosa querrá, esa poeta?”, si apenas pronunciar mujer podemos y experienciar la fuga en rapto de pronunciación de palabras.


Si la palabra, si el mundo, si las cosas… “La única realidad es el lenguaje”.


Leer Evohé es encontrar otra búsqueda, otra forma del qué y del cómo, separada de los hombres pronunciando cosas (aunque, está explícito, le fue nimio a la autora). Leer es Evohé es ver y leer otra cosa, con y sin la dulzura de las palabras.


Leer Evohé. Leer Evohé. Evohé: es la palabra onomatopeya, en palabras de la autora en su prólogo, de los gritos de las bacantes en las bacanales. Leer Evohé.


Y así como a la Erinias, Peri Rossi, sin afán de que surtiera fruto alguno, le grita al mundo y a las palabras benévola. Para así fallidamente (o genialmente) pronunciar nada, mas que la fuga del deseo.


“La literatura nos separó”. Leer Evohé. “La única realidad es el lenguaje”.

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