Elizabeth y Margaret: hermanas y enemigas

Teresa López





Cuando el padre de Elizabeth, de 10 años, y su hermana Margaret, de 6, ascendió al trono de Inglaterra en diciembre de 1936, sus vidas cambiaron para siempre. Hasta ese momento, las hermanas habían sido inseparables, compañeras en los juegos en los que se escondían de la intensa presión que implicó pasar su infancia a la sombra de la familia real. Pero como cualquier par de hermanas viviendo en una estructura social patriarcal (y particularmente como figuras públicas), pronto se enfrentarían a las dificultades de mantenerse unidas frente a un sistema empeñado en antagonizarlas.


Elizabeth II ha sido reina de Inglaterra desde 1952. Llegó al trono de forma indirecta gracias a la abdicación de su tío, el rey Edward VIII, y desde que ella y su hermana Margaret eran niñas, sus vidas estuvieron expuestas a intenso escrutinio público. Elizabeth parecía la niña perfecta: responsable, disciplinada, callada y encantadora. Como heredera aparente del trono (es decir, que no podía ser desplazada por ningún nuevo integrante de la familia), se esperaba mucho mejor comportamiento de ella, mientras que Margaret, libre de la presión a la que se enfrentaba su hermana, era libre de ser extrovertida, carismática e impredecible. Esto, sin embargo, no evitó las comparaciones entre las dos hermanas, y Margaret hervía de enojo cada vez que se le negaban los mismos privilegios que a Elizabeth como consecuencia de su minoría de edad y rango. Por supuesto, las expectativas que acompañaban a los papeles reales de las hermanas tenían una influencia importante en su relación. En las dinámicas que se desarrollaron entre ellas podemos ver un claro ejemplo de las implicaciones socioculturales de las hermandades entre mujeres.


Tal vez el evento que definió su relación, por lo menos para el público, fue el romance de Margaret con el capitán Peter Townsend. En 1953, durante la coronación de la Reina Elizabeth, la princesa fue captada quitándole una pelusa del saco a Townsend. Con ese breve pero íntimo gesto, le anunció (accidentalmente) al mundo su enamoramiento.


Lo que complicó la relación de Peter y Margaret no fue la diferencia de edad (Townsend era 16 años mayor que la princesa), sino el hecho de que Townsend era divorciado cosa que, en esa época, era considerada inaceptable para la pareja de un miembro de la Familia Real. Como cabeza de dicha familia, y bajo el Edicto de Matrimonio de 1772, era necesario el permiso de la Reina para que Margaret pudiera casarse.


La Reina estaba insegura sobre su postura frente al divorcio, que había públicamente repudiado en otros discursos, pero “no tenía intenciones de impedir la felicidad de su hermana”. Al final, por una razón desconocida, Margaret decidió no casarse con el capitán Townsend. Sin embargo, desde entonces y hasta el día de hoy, este ejemplo ha sido utilizado por los medios de comunicación y el público para intentar poner a las hermanas en contra, y sobre todo, presentarlas ante el público como enemigas declaradas. Describieron la decisión de Margaret como una “victoria de la Corona” (New York Times) y una “renuncia del amor en favor del deber” (Los Angeles Examiner). Más recientemente, la serie de Netflix “The Crown”, que sigue la vida de la Reina desde su coronación, perpetuó esta interpretación en su adaptación de la historia, con la Reina explícitamente negándole su permiso a Margaret para casarse y Margaret volviéndose rencorosa y amargada.


Esta enemistad es parte de lo que define las implicaciones de las hermandades femeninas bajo un régimen patriarcal. A pesar de que podría pensarse lo contrario, los efectos de esta estructura social se perciben particularmente en las relaciones entre hermanas. La necesidad patriarcal de separar a las mujeres, posicionarlas como miembros de campos distintos en una constante guerra, afecta las hermandades de mujeres alrededor del mundo. La jerarquización entre hermanas no es evidente como en las hermandades mixtas, así que compiten constantemente por ser superiores. Elizabeth y Margaret son solo un ejemplo en el que la competencia por la superioridad está acompañada de títulos reales y sensacionalizada por los medios de comunicación internacionales.


Más que cualquier otra cosa, este ejemplo nos recuerda que vale la pena preguntarnos cuántas de las narrativas históricas que conocemos han sido definidas por los lentes patriarcales a través de los cuales las percibimos.


Referencias:

  • Bryant, Kenzie. “A New Theory About Princess Margaret and Peter Townsend's Relationship Has Emerged.” Vanity Fair, Vanity Fair, 29 Dec. 2017, www.vanityfair.com/style/2017/12/princess-margaret-peter-townsend-relationship-started.

  • Frost, Katie. “The Heartbreaking Royal Romance of Princess Margaret and Peter Townsend.” Town & Country, Town & Country, 18 Feb. 2021, www.townandcountrymag.com/society/tradition/news/a8139/princess-margaret-peter-townsend-love-affair/.

  • Morton, Andrew. Elizabeth & Margaret: the Intimate World of the Windsor Sisters. Grand Central Publishing, 2021.

  • “Did the Queen Stop Princess Margaret Marrying Peter Townsend?” BBC News, BBC, 19 Nov. 2016, www.bbc.com/news/magazine-38032464.

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