El romanticismo en Dorian Gray



Para este artículo decidí reseñar mi libro favorito: El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. El twist de este texto es que se hará desde un punto de vista histórico: ¿cómo el siglo XIX y el romanticismo afectaron la historia de Dorian Gray?


Oscar Wilde fue un escritor británico que vivió durante la segunda mitad del siglo XIX. Nació en una familia acomodada y estudió en Oxford mientras viajaba por el mundo, visitando lugares como Italia, Grecia y Estados Unidos. Es recordado por sus críticas a la hipocresía de la época. Por El retrato de Dorian Gray le llovieron críticas de los sectores conservadores y puritanos, ya que “tergiversaba a Fausto”. En 1895 fue acusado de homosexualidad y condenado a dos años de cárcel. Al salir, cambió su nombre y se mudó a París, donde vivió hasta su muerte.


Me llama la atención que sus contemporáneos hayan nombrado a Dorian Gray “Fausto”, ya que yo tuve la misma impresión. Es un Fausto que en lugar de demonio tenía un retrato y en lugar de Gretchen tuvo una Sybil Vane, a quien dejó morir sin mucho conflicto.


Esta historia se desarrolla dentro de la burguesía londinense del siglo XIX, entre relojes estilo Luis XV, bastones, fracs y sombreros; a través de carrozas, óperas, casas de campo, tardes de cacería y cenas de élite. Los adinerados tomaban champaña, fumaban cigarrillos y coleccionaban insectos exóticos y artefactos de tierras lejanas sin darse cuenta de que la podredumbre, que ellos creían exclusiva de los bajos fondos, los alcanzaba.


La primera crítica a la hipocresía en la sociedad que Oscar Wilde describe fue la de los burgueses ingleses. Los muestra como bestias que se alimentan de chismes mientras desaprueban la “inmoralidad y vulgaridad” de los eventos que entretienen sus sobremesas. En temas de política, critican cómo Inglaterra se cae a pedazos por culpa de la Cámara de los Comunes, pero se mueren del asco solo de pensar en los “vulgares” territorios más allá de su isla, como Estados Unidos y Australia. Un contraste interesante es el de James Bane. James es uno de los representantes más relevantes de los bajos fondos en el libro. Él, junto a su familia, tiene todas sus esperanzas puestas en cruzar el océano. Esto era mal visto, en parte, por los peligros y dificultades que implicaba embarcarse; el mismo Dorian Gray menciona que el destino de James era naufragar por algún rincón del mar.


Lo que encuentro más rescatable del libro en cuanto a su época es la construcción de personajes según los ideales del siglo. Para este análisis tomaré a los cuatro personajes que he considerado principales: Basil Hallward, Lord Henry, Sybil Vane y Dorian Gray.


Basil es un hombre recatado que valora la moral, el refinamiento y la bondad. A pesar de ser un artista, jamás se entregó por completo a sus pasiones, tanto así que sólo confesar su adoración por Dorian fue un gran conflicto para él. Basil representa a un hombre recto del neoclásico.


Contemporáneo de Basil, Lord Henry también se crió en un ambiente neoclásico, pero anhela algo mucho más allá, es el primer hombre romántico. Su estilo de romanticismo intenta ser sentimental y moral, pero termina siendo teórico y especulativo. Le gustan las tragedias y cuestiona hasta lo más sagrado, pero es lo suficientemente maduro como para no llevar eso a su vida. Durante todo el libro no pude evitar pensar que el romanticismo de Lord Henry no era más que una máscara, muy similar a la de los primeros románticos, que fingían ser quienes ansiaban ser, pero nunca pudieron desatarse de sus valores originales. Es por esto que entiendo su fascinación por Dorian, un joven 10 años menor, lleno de belleza y fácil de corromper. Considero que Henry fue quien fue en la vida de Dorian sólo para vivir sus propios deseos a través de él. Ni para él, ni para Basil, Dorian fue un verdadero amigo; fue un ideal de conceptos contrarios.


Dorian es joven, bello y acaudalado. Su historia de origen ya era suficientemente romántica, pero la sociedad le dio una segunda oportunidad. Creció para verse como todos los hombres de Ethon querían verse, pero su interior estaba enfermo de “el mal del siglo”. Dorian es claramente la representación del decadentismo, rodeado de suicidios, opio, fiestas, lujuria, pactos diabólicos, ego e incluso un poco de crueldad provocada por su ansiedad. Dorian es, literalmente, el entusiasmo y la inocencia juvenil corrompida por ideales románticos.


Finalmente, Sybil Vane es la nueva percepción de la mujer. Sybil no es refinada, viene de los bajos fondos y no tiene un amor que pueda salvar a Dorian como el de Gretchen a Fausto. Sybil es un ser sentimental, infantil, y sobre todo, capaz de morir por amor. Considero que el amor de Dorian por Sybil Vane es la mayor crítica a la hipocresía de los románticos, ya que Dorian nunca amó a Sybil; amó el arte de Sybil… y cuando la belleza en escena dejó caer el telón para volver al mundo real, Dorian, como muchos románticos ante sus propias existencias, le dio la espalda y la dejó morir.


Este es el XIX en los ojos de Wilde, una representación cruda de lo que fue “el renacer del ideal medieval y los valores de caballero.”


Bibliografía complementaria:

- Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E; “Biografia de Oscar Wilde” en Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona, 2004. Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/wilde.htm el 27 de septiembre de 2021.

- Benedetto Croce, “Capítulo III: El romanticismo” en Historia de Europa en el siglo XIX, Barcelona, Editorial Ariel/Historia, 2011.

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