El motel del voyeur: Machismo desde arriba


Arcadio Falcón


El motel del voyeur es un libro. Se lee rápido, como las buenas novelas, y no utiliza lenguaje pedante; es la historia sin filtros de un hombre inusual.


Gerald Foos fue, durante décadas, el propietario del Manor Hotel, un motel de carretera situado en Aurora, Colorado. Voyeur profesional (¿pervertido?), Gerald convirtió su establecimiento en un laboratorio social, como él mismo describe en su diario.


Fascinado desde pequeño por el cuerpo humano y el sexo, este antiguo militar encontraba placer sexual e intelectual violando la privacidad de sus huéspedes. A mano y en soledad, construyó un pasadizo que recorría el techo de su motel, colocando en cada habitación un conducto de ventilación a través del cual espiar a sus inocentes clientes.


Y así, cuando estuvo terminado en el año 1966, Gerald Foos empezó su análisis de la raza humana. A través de las rendijas de ventilación observó mamadas, fetichismos, orgías, bestialidad y hasta un asesinato. Foos, que lo anotaba todo, puede parecer un pervertido a primera vista (y probablemente lo sea) pero tras la imagen superficial de enfermo mental que se deduce de la historia hay mucho más.


Lo que empieza como una perversión “voyeurística” (Foos admite en múltiples ocasiones que se masturbaba observando) termina siendo un estudio sociológico sin parangón sobre los seres humanos. El Voyeur es testigo de las lágrimas de un putero que duerme solo; observa el tedio del matrimonio, representado en una pareja que jamás se toca; la soledad de las mujeres que esperan durante horas a que vuelva su marido de trabajar; el bloqueo de los hombres al expresar sus sentimientos…


Lo que más me llama la atención es la dinámica sexual que se observa entre hombres y mujeres. Foos describe, en muchas ocasiones, la misma escena:


Pareja vuelve al motel después de salir a cenar. El marido se tumba sobre la cama y enciende la televisión. La mujer desaparece dentro del baño y sale cambiada, con una blusa semitransparente y lista para el amor. El marido, desinteresado, continúa viendo el resumen de la jornada deportiva mientras ella, sugerente y dispuesta, le hace carantoñas. Después de un rato más, el hombre apaga la televisión, se desviste y (sin lavarse los dientes ni adecentarse) se coloca sobre su mujer. Empuja durante 3 minutos, termina… y se duerme. La mujer, sola y muy despierta, derrama un par de lágrimas antes de volver al baño para lavarse. Después vuelve a la cama y el matrimonio duerme dándose la espalda.


Esta escena se repite constantemente durante los años de observación de Gerald y le lleva a concluir que los hombres son muy diferentes en público y en privado. El Voyeur aprecia que, entre lesbianas, siempre hay un cariño tangible y el sexo es más que sexo. Concluye, de forma brillante, que la revolución sexual “hippie” liberó mucho más a las mujeres que a los hombres, potenciando su innata sensibilidad.


Esto me llevó a pensar en la dinámica que existe hoy. Han pasado casi 60 años entre esa escena que describe Gerald Foos y la charla que tuve la semana pasada con un grupo de amigos alrededor de unas cervezas. Aún hoy, el “triunfador” en un grupo de hombres es aquel que da sensación de desapego, de Truhán/Don Juan. El más laureado es aquel que más conquista y después ignora; aquel que no se expone.


La última vez que escribí un comentario caliente por WhatsApp fue este: “Te voy a hacer el amor”. A lo que me contestaron: “Vamos a hacer el amor”.


He ahí, en esa sutil diferencia gramatical, la diferencia entre hombres y mujeres en lo que se refiere al sexo. Y Gerald Foos, voyeur profesional y sociólogo, lo vio mejor que nadie.


La única crítica que se le puede hacer al libro es que hay cosas demasiado buenas como para ser ciertas y que el Washington Post encontró un par de inconsistencias en la historia. Gay Talese, autor del relato, es una leyenda del periodismo pero, y esto sé que no le haría gracia, su trabajo no tiene ningún mérito en “El motel del Voyeur”. La historia no es suya, es la de Gerald Foos, y se cuenta sola. Su suerte fue que Gerald le escogiera a él para contarla.


El motel del voyeur es un libro de Gay Talese editado por Grove Press en el año 2016. “Voyeur”, documental en el que se entrevista a Gerald Foos y Talese, está disponible en Netflix.

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