El libro de Tamar, una novela guardada en un cajón

Sara Aquino






La primera vez que llegué a El libro de Tamar de Tamara Kamenszain fue porque Alejandro Zambra hizo una descripción en Bookmate que decía más o menos así: es imposible clasificar este libro, así que prefiero hacer trampa y presentarlo como una novela romántica, porque las novelas románticas se leen mucho y yo quiero que este libro se lea mucho.


Lo que Alejandro Zambra no menciona es que El libro de Tamar nace por un poema olvidado en el fondo de un cajón hace 15 años, un poema escrito específicamente para Tamara, por su exesposo Héctor Libertella.


Y esta reseña nace porque hace unas semanas, después de una de las peores peleas con mi pareja, encontré una carta de amor en un cajón. El primer libro que se me vino a la mente fue El libro de Tamar, y así fue que llegué por segunda vez al libro.


Ya decía Tamara Kamenszain que “Ahora en cambio, ya libre de las urgencias de aquellos tiempos, con la falsa bonhomía de quien se sienta a escribir sus memorias como si la vida fuera narrable, me parece que la teoría de Kristeva acerca del secreto de amor que pesa sobre el nombre de la dama coincide palmo a palmo con el secreto de Tamara: la loca pretensión de querer que el poema “Tamar” le diga algo que le permita recuperar de algún modo al hombre que alguna vez amó.” (Kamenszain 2018, 18).


Así como Tamara Kamenszain decide escribir El libro de Tamar buscando el secreto del amor entre ella y su exesposo en cada combinación de letras, seguramente yo releí el mismo libro en la búsqueda de algún secreto, alguna cita o pasaje que me dijera que estaba haciendo las cosas bien.


Gastón Bachelard describe a los cajones como espacios que sirven para encasillar y definir cosas. Entonces, ¿qué definimos en nuestros cajones? En el caso de Tamar un matrimonio al encontrar un poema es su cajón, en mi caso, tal vez un amor inmaduro de unos cuantos años.


En ese sentido, me parece que el cajón es similar al rincón, si pensamos el rincón como Bachelard: un espacio inamovible que muchas veces se convierte en un refugio.


Por ello, El libro de Tamar se convierte en el refugio de Tamara Kamenszain para escribir sobre una relación que terminó y cuyo recuerdo es inamovible.

La autora argentina desarrolla una prosa ensayística para deshilar cada palabra del poema de Tamar, lo cual nos permite reflexionar sobre los actos de amar y las interpretaciones literarias. Encontramos, pues, citas tan lúcidas como: “Hacer algo para que el otro nos quiera, se me aparece, ahora que la evoco, como una intervención valiente: había que dejar de esgrimir argumentos inteligentes que fascinaran a nuestro interlocutor literario y pasar al acto esgrimiendo una escoba.” (Kamenszain 2018, 21)


La pregunta que me surge es: ¿cómo demostramos el amor? A veces puede ser cuando decidimos ser valientes y matamos una rata que por mala fortuna entró a nuestro departamento. Otras veces puede ser escribirle un poema que nace del sueño, o corregirle un texto al otro.


Y esas demostraciones de amor pueden persistir incluso después de una separación.


Tamara Kamenszain propone un recorrido por autores que tuvieron una pareja cuya profesión era la de ser escritor, como Silvia Plath, Ted Hughes, Ricardo Piglia, Ludmer, entre otros, lo que le permite reflexionar en torno a la vida en pareja cuando los dos son escritores.

Por ejemplo: “Cuando nosotros nos leíamos mutuamente, solíamos propinarnos críticas del tipo “esto tiene buen ritmo” o “acá repetís palabras” […] haciéndonos siempre los desinteresados respecto de los secretos escondidos detrás de la trama del texto, esos en los que habita la otra trama: la del amor.” (Kamenszain 2018, 30).


En ese sentido, El libro de Tamar es un recuerdo constante del pasado donde palpita la nostalgia por lo que fue y no volverá a suceder.


La novela romántica de la que habla Zambra es un ensayo sobre el amor, un texto al que solamente podemos llegar porque Tamara Kamenszain nos regala la llave y los recuerdos para entender que ‘Mata rata’, verso del poema escrito por Héctor hace quince años, nace de la muerte de una rata en un departamento de París.


Y la poesía se convierte en diversas sílabas llenas de los posibles significados que se pueden encontrar en cinco letras. ¿Encontré la cita que buscaba? Sí y me sentí tranquila por un rato.

La cosa es que cada vez que esgrimo una escoba contra mi realidad las cartas siempre son ese espacio inamovible que me recuerda el por qué se quiere lo que se quiere.



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