El legado de Borges

Actualizado: jun 25

Alejandro Adame


via: La Tercera

Hay dos cosas que definen a Jorge Luis Borges (Buenos Aires 1899- Ginebra 1986): la biblioteca de su padre y su ceguera, heredada también de su padre. Ceguera que a partir de los 55 años le impidió ver su mundo pero no escribirlo.

Borges siempre enfatizó la dualidad de su sangre; la lucha entre la paternal y la maternal. Lo paternal configuró la biblioteca donde empezó a leer y provenía de Inglaterra. La maternal tenía una descendencia argentina. Esta diferencia marcaba la dualidad siempre presente de civilización y barbarie; intelecto contra pulsión corporal; pensamiento contra impulso, etc.

Todo esto está en su literatura. Por un lado, están los cuentos de cuchilleros, donde sus personajespeones, gauchos, compadritos se baten a duelo contra otros en bares de las afueras Bonaerenses, en la Argentina del S. XIX; por otro lado, están sus cuentos con altas cargas intelectuales, profundamente filosóficos, que se salen de la cultura propiamente argentina para hablar de temas universales. Y por último, están sus poemas donde encontramos hondos dotes de sentimentalismo, de rasgos melancólicos y nostálgicos, de las dolencias del cuerpo, quizás por su ceguera. Aunque hay que decir que Borges nunca se quejó, después de que se quedó ciego, transfirió su dolor a temas literarios, y depositó su trágica situación en libros y conferencias.


Ricardo Piglia (uno de los mejores lectores de Borges), en sus clases sobre este escritor, que aparecieron hace unas decenas de años en la televisión abierta argentina, explica por qué Borges es un buen escritor, más allá de toda la mitologización que se ha hecho sobre él. Piglia explica que ningún escritor logra plasmar en su literatura exactamente lo que se imaginaba que iba a hacer antes de terminar un determinado proyecto. Toda escritura, entonces, es un acercamiento a eso que el escritor se imaginó o deseó escribir. La perfección literaria no existe, es utópica. En este sentido, un mal escritor es quien menos se acerca a eso que deseó escribir y el buen escritor es quien más se acerca. Borges, nos dice Piglia, es quien más se acercó. ¿Y qué fue eso que Borges se imaginó y de lo que estuvo tan cerca de concretar e imaginar? Se propuso hablar del ser humano en su totalidad, con todas sus contradicciones, en su barbarie y en su cultura, en su intelecto y en su pulsión. Sus cuentos de cuchilleros, sus cuentos filosóficos, y sus poemas tocan las entrañas afectivas y emocionales del lector.

En sus libros de poemas habla de sus preocupaciones más íntimas. El primer libro que publicó, Fervor de Buenos Aires (1923), al igual que su segundo y tercero, Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), tratan sobre su ciudad, Buenos Aires; de sus atardeceres, tardes, zaguanes, calles, parques y casas bajas, con imágenes melancólicas y lentas, con mucha carga emocional, propia de su sustancia juvenil de poeta. Posteriormente, tiene muchos otros libros de poemas de otras temáticas, aunque siempre regresa al sentimentalismo, a temas personales. Tal es el caso de Poema de los dones, que habla de su ceguera, que empieza con esta estrofa:

Nadie rebaje a lágrima o reproche

esta declaración de la maestría

de Dios, que con magnífica ironía

me dio a la vez los libros y la noche.

Los mejores cuentos de Borges están en sus libros Ficciones (1944) y El Aleph (1949). Cuentos como Emma Zunz, donde la protagonista venga a su padre por una traición ocurrida hace mucho tiempo; o El Muerto, donde un compadrito, un argentino de la clase popular, se propone ingresar a la banda de un grupo de comerciantes clandestinos para suplantar al líder de la pandilla, son ejemplos de magníficos cuentos pasionales, barbáricos, que tratan de traiciones, venganzas, muerte y batallas. En cambio, cuentos como Tlön, Uqbar, Orbis Tertius ponen en crisis toda la concepción de la cultura,se evidencia que la realidad está mediada solamente por construcciones arbitrarias. Otro de estos es Pierre Menard, autor del Quijote, donde un autor francés del S. XX se propone escribir el Quijote exactamente igual al de Cervantes, tema propiamente filosófico o de teoría literaria. El Sur, cuento que corresponde al libro de ficciones, es tal vez el único en el que se fusionan las dos formas mencionadas en que Borges crea su literatura, por lo que se convierte en su cuento más autobiográfico.

Borges fue un gran lector y escribió también grandes ensayos y artículos con originalísimos análisis de diversos temas filosóficos y literarios. Nos dejó un vasto e inagotable legado donde nos enseñó a ver, con su mirada, el universo. Borges, estamos en deuda contigo.

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