El asesinato de Eugenio Garza Sada y la guerra sucia en México




Al empresario Eugenio Garza Sada lo asesinaron miembros de la Liga Comunista 23 de septiembre en 1973.


Era de mañana e iba rumbo al trabajo, en Monterrey, cuando una camioneta le cerró el paso.


En la camioneta iban Anselmo Herrera Chávez, Javier Rodríguez Torres, Edmundo Medina Flores y Elías Orozco, todos miembros de la LC23S.


Herrera Chávez y Rodríguez Torres trataron de abrir la puerta del coche del empresario pero les tiró primero su guardaespaldas, lastimandolos a los dos.


Entonces Medina Flores, que lidereaba el escuadrón, mató al guarura desde la camioneta mientras Elías Orozco se bajaba por el empresario. Pero cuando lo quiso sacar del coche se dio cuenta de que Garza Sada estaba inconsciente.


Le había pegado una bala en el fuego cruzado. Lo dejó en la calle y poco después murió.


La muerte del empresario causó indignación nacional. Se movilizaron grupos de trabajadores. Otros empresarios culparon al gobierno de haber causado su muerte.


Y Luis Echeverría creó un grupo paramilitar particularmente sangriento para irse contra los miembros de la Liga Comunista. Este grupo, la ‘Brigada Blanca’, fue de los más brutales de la guerra sucia y torturó, secuestró y mató a decenas de personas.


Eugenio Garza Sada…


…Nació en 1892 en Monterrey. Su padre fue miembro fundador de la Cervecería Cuauthémoc y su familia, en pleno porfiriato, era de la élite económica.


Garza Sada pasó la revolución en estados unidos, estudiando ingeniería civil en MIT. En 1917 regresó a México a trabajar en la cervecería y en 1930 se volvió dirigente. Creó Grupo Valores Industriales S. A., el primer ‘Holding’ mexicano, y también grupo FEMSA.


En 1941 ayudó a fundar el Tec de Monterrey, del cual se encargó hasta su muerte.


Fue uno de los primeros empresarios mexicanos pesados.


La gente lo recuerda austero y discreto, preocupado por el bienestar de sus trabajadores (fundó para ellos algo así como un Infonavit). De hobby era inventor.


Escribió el ‘Ideario Cuauthémoc’, una especie de manual laboral precursor de los códigos de ética de las compañías de hoy. Y siempre le preocupó la educación mexicana.


La Liga…


… Comunista 23 de Septiembre fue fundada a principios de los 70s en el norte del país y el entonces DF. Sus métodos eran militares, su ideología marxista. Su nombre era una referencia a un grupo de guerrilla que atacó un cuartel militar en Chihuahua en 1965.


En su primer año estuvieron involucrados en más de 50 acciones armadas, entre ellas asesinatos de policías y soldados, asaltos a bancos y secuestros. Hacían huelga económica y política y guerra de guerrillas.


Después de asesinar a Eugenio Garza Sada, secuestraron al empresario Fernando Aranguren. Como el gobierno estuvo indispuesto a negociar su rescate, lo terminaron matando.



La guerra sucia…


… andaba con todo. Por todos lados el gobierno, con pandillas de policías y militares, golpeaban, torturaban y mataban subversivos.


Por ordenes de Echeverría se creó, desde la DFS, la Brigada Blanca para la persecusión contra la Liga Comunista. Estaba a manos de Miguel Nazar Haro (político priista) y otros vatos oscuros y le soltaron la jauría a los del LC23S.


Miguel Ángel Torres (miembro de la liga) eventualmente se entregó. A Elíaz Orozco, con otros 7 guerrilleros, lo encerraron un mes después.


Eladio Torres (miembro de la liga), en un interrogatorio, perdió un brazo por las torturas de la Brigada Blanca.


Y es que estos tipos eran unos sanguinarios. La Brigada Blanca, cuando errádicó a la LC23S, se dejó ir contra otros grupos subversivos.


Rubén Melitón Ramírez, miembro fundador de las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP), cuenta que Nazar Haro en persona lo golpeó, le dio toques en los genitales, le metió un cable con corriente eléctrica en el pene y lo sumergió en agua con deshechos.


Entre el grupo de torturadores, según Rubén Melitón, habían oficiales gringos.


A Fernando Pineda de Movimiento de Acción Revolucionaria también lo electrocutaron. Haro Nazar lo convenció de que sus papás estaban en el cuarto de junto y que si no cooperaba con la Brigada Blanca los iba a violar.


Y es que, como siempre en México, los climas hostiles llevan a acciones sangrientas que terminan con venganzas peores.


‘Clima hostil’…


… es poco. En la guerra sucia la presidencia ordenó la matanza de Tlatelolco al paramilitar Grupo Olimpia, que después se convirtió en Los Halcones, causantes de la matanza del Jueves de Corpus en 1971.


Pero la represión del gobierno era cosa común desde antes.


Adolfo López Mateos, en los 50s, había mandado abrir fuego contra huelgas de maestros y ferrocarrileros. Diaz Ordaz operaba en lo oscurito. Y Echeverría llevó la guerra sucia a otro nivel.


En la presidencia de Echeverría terminó el ‘milagro mexicano’. El desarrollo industrial frenético.


Pero desde 1940, la desigualdad, la pobreza y la corrupción en México se habían vuelto cosa de locos, y la élite económica cada vez se hacía más prospera.


Obviamente esto generó descontento en la sociedad.


El asesinato de Eugenio Garza Sada ocurrió por una maraña de condiciones políticas y sociales del México de la segunda mitad del siglo XX.


La pobreza, el despotismo del gobierno y la desigualdad terminaron incidiendo.


Pero al final, como siempre, aquí el sistema entró al quite solo cuando se vieron obligados a hacerlo y cuando la gente con privilegio lo pidió. Y entró al tiro de la forma más violenta y desmesurada.

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