Distensiones: 'La cena', de Clarice Lispector y 'Las cerezas', de Lygia Fagundes Telles



Estos dos cuentos, a simple vista, podrían parecer muy distantes y distintos, casi que peleados entre sí. “La cena” retrata la desafortunada comida y experiencia de ver comer a un viejo grande e imponente por parte de un personaje sin nombre; despliega una serie de malestares no al respecto de la comida, sino a lo bárbaro y animal que puede llegar a ser el acto de comer a pesar de los aberrantes, aburridos y soporíferos <<buenos modales>> ante la mesa. Todo esto, por supuesto, permeado por otro malestar que va más allá de las palabras, un misterio que solo Lispector sabe evocar: quitándonos las palabras y el mundo para usarlas y malearlas ella misma. “Las cerezas”, por su parte, nos presenta uno de esos juegos que su autora amó en vida: la confusión y ambigüedad entre lo real y lo ficticio: un posible acto de incesto, un período de intensa fiebre y alucinaciones causadas por malaria, una imagen grabada con hierro al rojo en la mente: “tan rápido el relámpago, tan larga la imagen” (Fagundes Telles, 86).


El punto de convergencia de estos dos textos, como ya se podrá intuir, es el ojo, la mirada. El personaje sin nombre, aunque demasiado bien adjetivado, de “La cena” se sabe visto por lo que ve. Es afectado profundamente, por lo que pasa frente a sus ojos que el simple acto de comer, cortar un pedazo de carne y deglutir, es algo dolorosísimo. Lo que experimentan sus ojos lo llega a padecer su cuerpo y su ánimo. En “Las cerezas”, la narradora, igual sin nombre, ve el deseo, siente el deseo al ver a sus familiares en ansias, y experimenta el ardor de la imagen, de ver, mediante la enfermedad y el arrebato. Mediado todo por el ojo, lo ambiguo y lo secreto.

De esta manera, en estos dos cuentos de dos diferentes autoras brasileñas la distensión de los músculos, del cuerpo, también es distensión de la mente y de los afectos. Los tejidos musculares no son lo único que se estira y expande hasta el punto de no poder hablar.


El siguiente experimento y juego juguetón pretende eso mismo: una distensión entre textos, que haga relaciones o las arrebate, estirando, juntando o cortando tejido y sentido.










Bibliografía:

Fagundes Telles, Lygia. “Las cerezas”. Cuento brasileño contemporáneo,

antología general. Secretaría de Educación Pública y Universidad Autónoma

de México, Prólogo, traducción e introducción por Valquiria Wey, 1983,

ppg. 81-99.

Lispecto, Clarice. “La cena”. Todos los cuentos. Fondo de Cultura Económica,

Trad. Paula Abramo, 2021, ppg. 147-150.



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