Desconocer lo conocido



Habitar un cuerpo consciente en una realidad es una experiencia bastante extraña en el sentido ojete. Sobrepasamos la existencia por mera supervivencia para darnos cuenta de que esa existencia viene con demasiada responsabilidad.


Una de ellas es, claro, la de darle forma y, color, perímetro, área, arriba, abajo, y sentido a todo esto que nos rodea. Entonces eso hacemos.


Eso hemos estado haciendo desde siempre, realmente. Vaya que lo hemos hecho. Hemos nombrado, categorizado, etiquetado, medido, observado, tocado, oído, aplastado, agujereado y disecado absolutamente todo lo que hemos podido.


Y todavía no terminamos: buscamos siempre los puntos ciegos en nuestra realidad para poder incorporarlos inmediatamente a la realidad humana, al Sistema de Conocimiento de lo Humano, a la Academia Internacional del Hombre Humano Occidental Racional. Y vivimos relativamente agusto dentro de esta realidad.


Está cómodo eso de que las cosas son así porque son así y siempre han sido.


Hay un problema inherente con la educación. O una deficiencia. La educación, hablando de sus niveles básicos, proporciona los datos que configuramos en esta realidad. Nos proporciona los códigos para movernos en esto que se nos presenta como la verdad y la realidad sin tanto problema.


Pero se queda a la mitad del proceso de ‘aprender’, o tal vez a menos de la mitad. Porque cuando une conoce, cuando construye con bloques sus alrededores y recodifica estos bloques a unidades de sentido que le permiten vivir Su Vida, queda desmontar esos bloques, uno por uno, y quedarse en un hueco de sentidos y sentires desconocidos o vacíos.


Hablo de dudarlo todo, hablo de dudar de la duda misma, de dudar de tu corporalidad, dudar del sistema que es tu cuerpo, dudar de tus historias, dudar de todos los libros, dudar de tus sentidos, dudar del espejo y de que realmente seas tú aquello que se mueve detrás, dudar que el pasto no esté hecho de azúcar, dudar de que el mundo existía hace 10 años, dudar de que el mundo no empezó cuando tú empezaste, dudar que todes les que te rodean no sean animatronics, dudar de que si caminas lo suficiente no vas a llegar a tocar el panel de un domo gigante que es el mundo, dudar de la lengua que hablas, dudar de que esos símbolos en los que escribes tu lengua sean los ‘verdaderos’, dudar de que estés pensando y dudar de tu cerebro, dudar hasta que todo te parezca muy lejano y ajeno.


No es necesariamente espiritual, ni místico, ni inmensamente gozoso (aunque puede serlo). Tampoco es una experiencia tan tortuosa. Simplemente es un vaciado de conoceres y sentires. Un vaciado no sólo de lo que conocemos sino de cómo conocemos.


Lo que conocimos y sentimos antes de empezar a dudar está ahí, intacto: el desconocer de lo que conocemos no nos quita aquello que teníamos, ni es tampoco la intención deshacernos de una identidad.


Al contrario: en esta realidad, así como la tenemos preconstruída para nosotres, tenemos 3 posibilidades de interpretación para un evento x. Después de dejar que esta duda nos muela el cerebro un ratito, piensas en otras 3.


Vaciarnos no para quedarnos en un vacío sin sentido donde todo pudiera ser cualquier cosa, sino para incorporar nuevos elementos configuracionales, elementos que nosotres escogemos, elementos que no sabíamos que podíamos concebir dentro de nuestra idea de lo real pero que por elegirlos son más nuestros.


O nos quedamos exactamente igual, pero sabemos que, si algún día nos surge la duda, hay infinidad de maneras de vivir la experiencia de lo real, vivires que tal vez no podemos nombrar, aspectos de nosotres que nos dan un poco más de libertad, o un poco más de calma.


Paranoia positiva. Chance todo es inventado y nada es real pero usar tu realidad como un laboratorio de vez en cuando y tripearla sin un fin fijo por lo menos puede estar entretenido. Y chance descubres algo y lo compartes y agregaste algo nuevo a una realidad compartida.

Conocer lo desconocido fue muy fructífero cuando todo era desconocido. Pero cuando tanto es conocido, en el sentido de que lo reconocemos como real, desconocer lo conocido es lo único que puede crear nuevos conoceres.


Ya vimos que con esta configuración de pensamiento actual las cosas no están saliendo de lo mejor. Acercarnos a lo que tenemos cerca y alejarlo tanto de nosotros que lo conozcamos de otras mil maneras, ahí está, creo, una de las claves.


O una posible clave. O tal vez no. Habría que desconocer también este texto.



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