De vulnerabilidad, temporalidad e insignificancia

Constanza Estrada y Alejandra De la Peña


La primera imagen de Los Dioses Han Muerto (2017), un tributo a la serie fotográfica Remains to be Seen, de Hiroshi Sugimoto, nos introduce al escenario creado por Santiago Moyao. Así como en la fotografía de David Levinthal, estas imágenes dialogan directamente con el imaginario del individuo. Cada una cuenta su historia y, haciendo uso del recurso cinematográfico del efecto Kuleshov, juntas crean una lectura particular en quien las mira, lectura que remite a un mundo trastocado.


En la serie permea la visión apocalíptica de Sugimoto al igual que la naturaleza onírica (quizá mejor descrita como pesadillesca) del cine de David Lynch. No importa dónde mires, en el pequeño mundo creado por Moyao hay huellas de un evento catastrófico.


Inevitablemente la serie nos recordó tanto al episodio número ocho de la tercera temporada Twin Peaks, como al 'Dios muerto' de Nietzsche, aunque estas referencias no fueron planeadas. De hecho, el proyecto del artista es anterior a la temporada mencionada de la serie de televisión.


Sin ninguna pretensión de fama, esta serie que nace como un proyecto universitario, captura la obsesión del autor por cuestionar la condición humana. Esto se logra, en primera instancia, con base en in juego de escalas: figuras miniaturas humanas habitan y observan un mundo de criaturas gigantescas que aparecen muertas o vacías: un nido que podría ser un abismo, un pájaro tendido, un arcángel degollado, una araña y una abeja en una caja de cerillos como ataúd.


Esta inversión de tamaños que emplea Moyao hace ajenos objetos e imágenes cotidianas, nos sorprende y nos hace cuestionar nuestra relación con la naturaleza y el cosmos, así como su indiferencia hacía nuestros deseos.


Moyao aboga por esta mirada desfamiliarizante fuera del arte también. Cuenta que, en sus meses de encierro, se dedicó a mirar a una familia de aves desde su ventana. Poco a poco, le pareció que se hacían monstruosas, pues se develaba que las aves no pensaban, ni dependían (como pensamos narcisistamente) de él.


El artista comenta la obsesión de los humanos con las maquetas, y quizá, de alguna forma, es porque estas nos hacen sentir como Dioses. Sin embargo, nuestra civilización bien podría ser una maqueta frente a las fuerzas de la naturaleza. Recordamos el documental Into Eternity (2011), en el cual se presenta el hecho de que ninguna construcción humana está planeada para durar más de 10,000 años. También recuperamos la frase de una película de Wes Anderson, ‘‘…life finds a way.’’


Nuestra realidad es lo único que conocemos, pero no es la única posible. Esta serie es una posibilidad otra que ya se asoma por las grietas que surgen con el giro del mundo en pandemia o con el cambio climático temible. No cabe duda que los Dioses Han Muerto (y seguimos siendo igual de insignificantes).


Para ver más del trabajo de Santiago, al igual que esta serie en su versión a color visitawww.santiagomoyao.com. También puedes visitar la galería en El Toro Salvaje haciendo click aquí.



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