Date: Bernardo Esquina

Actualizado: 5 de nov de 2019

Diego Cordoba


via: Pijamasurf


Propuesta.

Hola. La intención de este texto es referencial; no intento, todo el tiempo al menos, dar análisis meticulosos. A lo que quiero llegar en primeras instancias es a abrir la curiosidad, o abrir más esa curiosidad del lector respecto a la obra del autor tratado. No pretendo que la división, en tres párrafos -Frente a frente, Inmersión y A flote-, sea permanente, sino que cambie conforme se traten diferentes autores y obras: ya sea que se necesite más incisos, aumentar la extensión de los párrafos o disminuirla para favorecer al lector, etc… Así que el contenido y la estructura tendrán que ir cambiando. Respecto al titulo, sólo es una expresión coloquial que la mayoría usamos: date, tú date.


Frente a frente. Encararnos a un texto de Bernardo Esquinca puede parecer a simple vista algo fácil. El lenguaje que maneja es la clave, compartido y conocido por muchos de nosotros. Pero, eso sólo es la punta del iceberg. La integración de notas periodísticas a lo largo del libro, datos y hechos que convergen borrosa y amistosamente casi sin distinción entre nuestra vida real y la diégesis del libro, una brutal desfamiliarización, y así, mucho más si de enumerar se tratara, convierten la obra de Esquinca en un bombardeo para el lector. Sin embargo, esto no nos impide o desalienta a clavarnos de lleno en su obra. Al contrario.


Inmersión. No hay que irnos lejos. Tanto en sus cuentos como en sus novelas, Esquinca retrata cuadros que te pueden parecer familiares, como la Alameda Central, Xochimilco, las playas de Quintana Roo, Centro Histórico, los vagabundos, pordioseros y la prensa amarilla carnívora y caníbal dentro de México. Es en este preciso punto donde Esquinca nos sumerge súbitamente en su obra pues evita narrar eso mismo de otra manera, y mejor, nos narra eso otro de eso mismo de varias maneras. En otras palabras, posiblemente lo ominoso más escondido son los cimientos del discurso de Esquinca. Por lo tanto, no pienses que leerás un recorrido Histórico por la Ciudad de México o algunas regiones del país, ni tampoco que construirás escenarios o peripecias exclusivamente humanas o que sean las mismas que hayas presenciado alguna vez en tu vida. Para descubrir esto con tus propios ojos, adquiere la trilogía Casasola -La octava plaga, Toda la sangre, Carne de ataúd eInframundo-, Los escritores invisibles, Mar negro, Demonia, Los niños de paja,y más. Su más reciente obra, Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe.


A flote. Enfrentarse directa y llanamente al texto es un muy buen procedimiento inicial, te libras de prejuicios y pre-valoraciones; pero, después de ya leída la obra, sería óptimo acompañarla con lecturas de apoyo: crítica, un estudio o las fuentes bibliográficas. Para ésto, son de gran apoyo susNotasal final de la trilogía Casasola, y en sus cuentos sirve de mucho la precisión de los lugares, nombres y descripciones que en cierto punto fungen como pistas para llegar a informarnos más acerca de magias intertextuales, relaciones con ciencias y mitologías dentro de la obra de Esquinca. Así que, basta con tener atención suficiente y voluntad para ver la otra cara de la moneda que nos presenta Esquinca. Ya que no es autor de un solo genero, ni siquiera se limita sólo a distorsionar el pasado o presente, más bien, al igual que Bef, es unsleepstream hecho y derecho. También, ¡quién sabe!, dicen que Bernardo E. es un excelente catador de entretenimiento para adultos y que se codea directamente con fuerzas Iluminatti, con insectos, magia negra, el espíritu de Ballard y con la mismísima Tlaltecuhtli y, que sobrevivió a un vórtice espacio-tiempo descompuesto en una librería de viejo en la calle Donceles. ¡Quién sabe!...



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