Dejar que la mente se acuerpe: Cuerpo extraño, de Jazmina Barrera




“Oh, my body does deceive me

Just as did yours

Though we’re fighting different wars

In our ways”


Lipstick on the Glass, Wolf Alice.


Nuestro organismo responde con la carne y la mente, sin distinción, al mundo y a las fuerzas que se concentran tanto dentro como fuera de nosotrxs. Y para hablar de nuestra máquina -el cuerpo- y sus procesos receptivos, es preciso recurrir a las metáforas, diría Jazmina Barrera en Cuerpo extraño (2013); libro escrito con el apoyo de la beca Fundación para las letras Mexicanas, y publicado por Lateral Literal Publishing.


Un estado tal de reposo en el que no nos descomponemos biológicamente por milagro; el movimiento y el equilibrio térmico; el dolor y lo que no vemos en nuestra piel; las metáforas que utilizamos para hablar de nuestros achaques tanto físicos como mentales, entre otros, son los puntos que se tratan en el libro de Barrera. Todo mediado por el tema principal, que es - como lo dice su título - el cuerpo.


La lectura empieza con una cuestión muy peculiar: el “Tic”. Que de no ser tratado como lo hace la autora mexicana, desde la fibra más sensible de su mente que siente su cuerpo, se nos quedaría en la mente solo como eso involuntario de nuestra carne, y ya, ahí quedaría. No obstante, el tratamiento que Barrera le da al tic tan rodeado de bruma es bastante esclarecedor. La autora ve el tic como una repetición o reiteración de nuestro cuerpo ante diversos estímulos que nos generan angustia, entre estos la ansiedad del vacío o de lo que se ve sin fin. Como sabemos, el tic de nuestro párpado - que a veces da comezón y nos distrae -, se repite indefinidamente, pidiendo atención. Y así, como mimos del tic, “somos porque nos repetimos, nuestros hábitos, nuestro carácter es lo que de nosotros se reitera” (Barrera 14).


El cansancio toma su parte como el ensayo número cuatro de Cuerpo extraño. A través de la narración, Barrera nos introduce y presenta - su - el cansancio, el cual define como algo más que sobrepasar nuestros límites físicos y mentales, más que reconocer nuestro agotamiento: es también el vacío y la fatiga de vivir, es esperar algo, sin darle cabida a la desesperación, no porque haya un anhelo que no nos deje alocarnos en la espera, sino porque justamente estamos cansadxs, vacíxs, por eso esperamos. Así, el cansancio es una forma de estar vivxs, pero vacíos de cuerpo y mente. Y es tal el cansancio de Barrera que decide emplear el recurso del fragmento, y comunicarnos que “no hay fuerzas para transformar estos párrafos en un ensayo lineal” (Barrera 29).


En Cuerpo extraño, personalmente, encontré el diálogo entre la carne que siente, que intuye, y la mente que formula la experiencia del cuerpo. Casi como Molloy, de Beckett, que “dejaba que la mente de su cuerpo empezara a pensar” (Beckett 56). En este libro de Jazmina Barrera, bien lo podemos sentir como lectores, no se distingue entre lo que propicia el cuerpo en la mente y viceversa. Pareciera que se dejara pensar por su propio cuerpo, por su carne palpitando por miles de razones y estímulos, para así posicionarse ante nosotrxs como un organismo entre otros, un individuo que - acertadamente - forma parte del cúmulo de seres que sienten y piensan sintiendo.

En “Animal”, el quinto ensayo y uno de los mejores de este libro, se rompe otra barrera más que la de la individualidad de sentir. Se traspasa la línea del dolor, y no del otro humano, sino del animal. Estos nos han servido de carnada, presa y apología en los distintos ámbitos de la construcción humana, como la ciencia y el arte. Barrera aquí pincha nuestro cerebro con la siguiente pregunta implícita: ¿cuáles son los límites de nuestro deliberado consumo y la violencia? Los cuerpos de los animales -que comemos, descomponemos, y manejamos casi a nuestro antojo-, en este apartado de Cuerpo extraño, es otro ámbito de la representación del ser humano, otro objeto susceptible de ser dotado de literarieidad y del aura rancia y podridona del arte y lo sublime.


A partir de la lectura de “Animal” podríamos decir que nuestra agencia ante la violencia infligida en los animales es la del consumidor: turístico, artístico, de compañía y gastronómico. Es la diferencia que necesitamos para vernos y justificarnos como humanos o como otros animales dentro de la clasificación de conductas.

Jazmina Barrera, como podremos ver, pensó no solo su cuerpo y sus respuestas al mundo, sino también ante los otros y los animales. El curso del pensamiento en los ensayos de Cuerpo extraño siempre remite a lo vivido, y para eso es indispensable que Barrera haya acudido a la narración, poesía y al fragmento. Para dar cabida a que la mente se acuerpe. Para no quedarse en solo apuntar cosas, sino enunciarlas con la profundidad y dureza de la experiencia que no es individual y no se queda en la mente y cuerpo de quien experimenta. Sino que es sentida por muchos, pero en diferentes maneras.



Bibliografía:

Velázquez Barrera, Jazmina. Cuerpo extraño, 2013, Lateral Literal Publishing.

Beckett, Samuel. “Molloy”. Three Novels. Grove Press, 2009.



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