¿Cuál Convicción? Respuesta a 'El circo' y 'La muerte de la convicción'

Actualizado: ago 12



Este texto es una réplica a dos publicaciones del editor de esta revista. Una de las publicaciones la hizo aquí y la otra en la revista México Social.



Parecería que durante los últimos años, como bien deja entre las nubes de 10 cigarros Fernando Székely-Aburto y sus columnas “Mascotas, tumbas y Metallica: La muerte de la convicción política” y “El circo” , la política mexicana se ha convertido en un show de actores, tik tokers, políticos turbios y propuestas de campaña absurdas.


Basta echar un vistazo diario en twitter para descubrir la gran comedia de las elecciones del 6 de Junio del 2021. Comedia oscura que cada vez deja peor sabor de boca.


Sin embargo hay una cuestión que el autor mencionado falla en entender:


Vivimos en una era de híper-información. El ser humano nunca antes ha tenido la oportunidad de acceder a todo el conocimiento del mundo con un par de clicks. Historia, literatura, política, teoría, todo al alcance de aquellos dispuestos a desviarse del feed de su Instagram.


¿Por qué, entonces, hoy nos encontramos ante un teatro de payasos con pancartas y slogans políticos y nos sorprendemos?


Se ha creado una situación de abrumación informática. Comerciales, noticias, opiniones, la nueva canción de J-Balvin, una nueva barbaridad en la “mañanera”, una nueva tragedia.


Consecuentemente escogemos. Escogemos lo placentero y lo inmediato, escogemos no escuchar a aquellos que difieren. Escogemos leer las noticias que se adecuan a nuestras necesidades y las opiniones que se parecen a las nuestras. Escogemos voltear a ver el circo.


Resulta fácil asistir al circo, al desfile de mascotas y al concierto de Metallica y criticarlo desde las gradas de la elección “racional”.


“Las cosas se han puesto peor” dicen algunos, mientras estiran las piernas y comen palomitas.

En México no puede morir la convicción política porque nunca ha existido. El circo que criticamos siempre ha estado presente, con su carpa que abarca todo discurso y su sombra que oscurece toda buena intenciones. Es iluso, quizás absurdo pretender que es algo nuevo. Que las elecciones son “históricas”, que lo que está pasando con la política mexicana es aberrante y nuevo, y que podemos hacer algo al respecto.


La triste realidad es que la Era de la información (o “desinformación” en el caso de Székely) simplemente coloca al “circo” en primera plana. Hoy vemos en nuestras pantallas a candidatos haciendo coreografías de tik tok y regalando promesas vacías. Pero como todo, es algo que escogemos ver.


Es importante señalar que los “planes e ideas con propósito” que menciona el autor son simplemente más confeti en el festival de lo absurdo, y aunque fueran reales, no los identificamos en la eterna confusión de una fiesta sin fin en el que los cumpleañeros (políticos, y otros que lucran del showbusiness) invitan a todos pero les comparten pastel a a pocos.


El problema no es cómo tomar en serio “algo que nos presentan así”. Más bien es por qué insistimos en seguir comprando boletos a sus presentaciones en primer lugar. Mismas que, honestamente, empiezan a cansar.


Existe esperanza de que se le termine la caja de cigarros a nuestro querido autor y que entre neblina y tos se despeje el espectáculo que tan cautivado lo tiene, para ver una realidad menos extravagante.


La política mexicana siempre ha sido un acto de circo, la convicción es para unos pocos, y nosotros, los muchos, nos quejamos en primera fila ante una pantalla HD 4k sobre la horrible situación.


No hay circo sin audiencia.



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