Cosas de ética

Fernando Székely-Aburto



Vía: Sherdog.com


Yo no veo peleas de los hermanos Paul, los youtubers que últimamente han estado muy dispuestos a subirse al ring con cualquiera y televisarlo.


Pero no las veo porque son peleas malas y no porque me parezca que esta nueva variación del boxeo en donde se ponen entre las cuerdas dos personas mediocres para el boxeo sea recriminable o ‘mala para el deporte’.


Y es que por todos lados hay peleadores acusando a los hermanos Paul de profanar el aura de respeto de los deportes de combate. Les emperra pensar que ciudadanos comunes la están haciendo de boxeadores sin saber tirar un jab.


El Canelo Álvarez, por ejemplo, dijo a las mentes brillantes de TMZ que lo de los hermanos es una falta de respeto a la disciplina (a eso hemos llegado, a hablar de TMZ, pero pues si así son las cosas ni peiper). Se maltripea de percibir que están haciendo de su deporte un medio de entretenimiento masivo. ¿Qué era antes o qué?


En la misma línea se declaró Tom Little, el boxeador inglés que dijo: “Yo creo que es insultante para el deporte”. Michael Bisping, excampeón de la UFC, lo apoyó: “Es un insulto a la dulce ciencia”.


Para contextualizar lo idiota del problema al que nos enfrentamos habría que decir que Logan Paul es el wey ese que una vez grabó a un hombre muerto en un bosque japonés en el monte Fuji famoso por ser el lugar en el que se suicidan muchas personas.


Por si eso no fuera ya muy ridículo, resulta que hasta los hermanos se odian entre ellos y así Jake dijo de la pelea aplazada de Logan con Floyd Mayweather: “Es malo para el deporte, creo que sólo es para posar”.


Jajaja no mames. Y eso lo dijo en entrevista exclusiva en los laboratorios de… ¡TMZ!


Todo esto, para mí, se basa en una concepción falsa de lo que son los deportes de combate hoy y los deportes en general (y la literatura, el cine, el periodismo). Para Bisping y el Canelo estas cosas son de honor, de ética.


Pero he ahí el problema, porque cuando se trata de entretenimiento masivo cada quien está solo con su suerte y la meta es una.


Distraerse poniéndole principios de esos a las cosas es engañarse de que se está empleado por una cadena promotora de peleas, por la federación y los patrocinadores de un deporte, por un periódico o por una editorial, y que inevitablemente uno sirve hasta que le deja de servir a las cosas del mundo.


Y pues sí, cada quien puede pensar lo que quiera. Pero los que confundan el boxeo, por ejemplo, con el honor, se van a estar tripeando todo el día mientras los hermanos Paul se meten una paca, que al final es el propósito del prize fighting.


Los hermanos Paul están bien tarados, pero igual están los que se toman su conducta como algo que hay que analizar de forma moral o como algo que puede cambiar nuestra relación con las cosas que nos apasionan.


¿A qué cajero del Oxxo apedrearíamos como ladrón de barrio por cobrarte los cigarros de forma en que le sea más fácil o rápido? Yo estoy contento con que me los dé.


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