Comentario a Mexico's 'False Messiah. Voters Should Curb Mexico's Power-Hungry President'

Actualizado: ago 12




El artículo publicado la semana pasada en The Economist ha dado mucho de que hablar para los mexicanos. Sin embargo, para bien o para mal, este artículo no fue escrito para el publico mexicano, se trata de una introducción al caso mexicano para la élite financiera internacional.


The Economist ha sido criticado por ser un periodismo con una tendencia política de derecha a un nivel de casi descaro. Personalmente, creo que el sueño de la objetividad tanto en el periodismo como en la humanidad no es más que eso, un sueño. Al leer un artículo de The Economist, sabemos de antemano que nos vamos a presentar ante una tendencia política clara, escrita desde un país anglosajón. Vemos, por lo tanto, múltiples señales de eurocentrismo, herencias coloniales e infantilización hacia la población votante en México. Al decir cosas como “América no puede hacer caso omiso a las señales de un creciente autoritarismo en su patio trasero”; en primer lugar, América es el nombre de todo un continente, segundo lugar: México es un país autónomo, potencia económica número 15 en el mundo y la segunda más grande de América Latina, por lo tanto, puede entrar en una categoría superior a la de un “patio trasero”.


Dicho esto, podemos pasar a un análisis más a detalle de las cuestiones mencionadas en el artículo desde el punto de vista mexicano. El artículo comienza denunciando que no se le ha prestado suficiente atención al caso mexicano, en el marco de la presencia creciente de gobernantes populistas. Uno de los argumentos para esto, según el artículo, es que López Obrador no ataca a comunidades como la LGBTQ+, a la musulmana o a los pueblos indígenas. Esto es muy debatible, ya que si bien AMLO no ha atacado especialmente a la comunidad LGBTQ+, si ha hecho de los grupos feministas su principal enemigo, además del etéreo y omnipresente grupo de “los conservadores”. Podemos sumarle a esto el atentado directo contra el ecosistema mexicano y los pueblos indígenas del sur del país con la construcción del (irónicamente) Tren Maya. Tanto el tren, como la refinería Dos Bocas, son llamados a un pasado nostálgico, pero francamente desarticulado con la economía y lo intereses nacionales actuales. Esto es lo que en el artículo llama “necrofilia ideológica”, como ideas que ya se han probado y que no funcionan. Yo argumentaría que se trata más bien de una política perezosa y demagoga.

Como hemos mencionado, el artículo puede caer en una tendencia simplista, y se trata de una exposición del caso mexicano para el extranjero. No obstante, considero que hay puntos mencionados en el artículo en los que a los mexicanos nos hace falta prestar más atención. Tenemos, por una parte, el hecho que López Obrador se ha encargado de disminuir la fuerza de las instituciones de contrapeso. Esto es el caso de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), el Banco de México y del Instituto Nacional Electoral (INE), entre otras. Durante su gobierno, AMLO se ha encargado de quitar financiamiento, desprestigiar, y francamente ignorar el poder constitucional de estas instituciones de contrapeso. Esto es un atentado directo contra la democracia y el buen funcionamiento de la política y la economía mexicana. La alergia y la desconfianza a las instituciones mexicanas que le tenemos los mismos mexicanos nos hace pasar por alto lo significativas que son sus acciones; al eliminar estos órganos autónomos constitucionales, el poder ejecutivo tendría paso para controlar de forma autoritaria la democracia, la economía y la energía del país. La idea de la “limpieza a los corruptos” no se logra al debilitar a las instituciones de contrapeso, sino que exactamente lo contrario.

Otro punto que hay que recalcar es la adjudicación directa de proyectos nacionales a la armada. Esto se trata una vez más de una violación a la división de los poderes, y es una movida flagrantemente autoritaria. Se trata de una unión de la presidencia con la armada que México, país que acaba de salir de las fauces de la dictadura perfecta, no debería de tolerar.

Para concluir, hacemos mención al hecho de que 60% de la población se encuentra satisfecha con el mandato de AMLO, ¿por qué? Esta es la verdadera pregunta que deberíamos de hacer como población. ¿Cuál es la necesidad y el vacío que la política de López Obrador está llenando? ¿Será la suficiente para cubrir a todos los candidatos de su partido en el mismo halo de satisfacción nacional? El artículo infantiliza a los votantes mexicanos y minimiza la difícil historia política de la que somos herederos al simplemente decir que votemos por el que no sea Morena. Sin embargo, esto tiene muchas implicaciones, votar por el PRI o votar por el PAN puede ser muy complicado para muchos mexicanos, que recuerdan con dolor la dictadura monopartidista del PRI o la guerra contra el narco de Calderón. No obstante, esto no es razón para fingir demencia antes los actos que atentan directamente contra la democracia que vemos hoy en día. El artículo de The Economist deja mucho que desear en varios aspectos, pero lo importante es tener esta conversación, hablar sobre lo que está pasando con la política mexicana y votar este 6 de junio.


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