Chivas y Dunhills

Fernando Székely-Aburto


via: Kentucky for Kentucky

Hace unas semanas hablamos aquí de Syd Barrett y de su gusto particular por las drogas. Pero mientras Barrett aún usaba chupón y gateaba en cuatro patas, resguardado por su pañal, el periodista Hunter S. Thompson (1937-2005) ya tenía un tapete de pelo en el pecho y un olor viejo de tabaquero experimentado.


En 1970 Thompson inauguró la ola más reciente de periodismo experimental con su artículo The Kentucky Derby is Decadent and Depraved. El Gonzo Journalism consistía en cubrir un tema o un evento pero, como algunos periodistas llevaban siempre su micrófono y su cuaderno de notas, él llevaba un porro y dos cuadros de ácido y se ponía a contar lo que sentía en esa situación en lugar de relatar la situación misma.


Thompson (cuenta la leyenda), se levantaba a las tres de la tarde y a los cinco minutos ya se estaba tomando un Chivas Regal. A las 3:45 hacía su primer línea de coca. Media hora después ya se había inhalado otra y llevaba unos cuatro cigarros Dunhill y tres vasos de Chivas. Para las diez de la noche ya era imposible mantener la cuenta de cuantas líneas llevaba y, a esa hora, empezaba con los cuadros. A las 12 se sentaba a escribir.


Así compuso Fear and Loathing in Las Vegas, Fear and Loathing on the Campaign Trail ‘72, y decenas de artículos que publicaron revistas y periódicos de todo el mundo. Pero Thompson toda la vida le advirtió a su familia que un día se iba a suicidar y lo hizo, finalmente, en 2005. Su funeral (planeado por él) consistió en la expulsión de sus cenizas de la estatua de una mano gigante con dos pulgares (el logotipo internacional del peyote) mientras sonaba Mr. Tambourine Man.


Y así, tan temprano como su primer línea de la mañana, Hunter S Thompson se fue del mundo. Su muerte dejó a miles de fanáticos sorprendidos y, seguro, también a cientos de dealers en bancarrota.


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