Chicanos-japoneses, un emparentamiento cultural



La cultura chicana no solo se ha expandido dentro de las fronteras estadounidenses, sino que ha llegado a ser una moda en Japón. En este artículo me he propuesto hablar sobre la cultura chicana en conjunción con la japonesa.

Algunos pensarían que esta subcultura chicano-japonesa comenzó con la admiración de los lowriders, que son autos bellamente estilizados, tuneados y de una suspensión baja. Una moda que se puede rastrear hasta 1990 y que inspiró a un periodista japonés anónimo que iba a cubrir un evento sobre autos. Él sería quien llevaría esta cultura a su país natal.

Hasta la fecha, hay algunas estrellas japonesas que son referentes del movimiento chicano como Night tha Funksta, Junchi y Mona. Incluso, hay personas que viven de esta cultura; uno de ellos se hace llamar Miki Style, y tiene una tienda en la que vende ropa, arte y otros productos chicanos en Osaka. Él hace viajes a California para conseguir los productos que luego vende gracias a la gran demanda en su país natal.

Es verdad que en los últimos 30 años esta subcultura chicana-japonesa se ha enfocado mucho más en el estilo y la moda; sin embargo, los chicanos y los japoneses llevan mucho más tiempo conviviendo. Para ello, nos tenemos que remontar a principios del siglo XX. Los chicanos trabajaban hombro a hombro con los japoneses en el Suroeste de Estados Unidos. Algunos, trabajaban cosechando y plantando, pero no estaban fijos en ningún lugar, entonces tenían que ir rotando de finca en finca. Además de su constante movimiento, eran los peores pagados junto con los japoneses recién llegados.

Al principio, los chicanos empezaron a crear grupos para defender sus derechos laborales. El más famoso era el IWW (International Workers of the World). Con este grupo, lograron organizar varias huelgas, que terminaron en la sustitución de estos trabajadores por japoneses y miembros de otras minorías. Sin embargo, los japoneses no tardaron en ver que sólo ellos y los chicanos hacían las labores más peligrosas en la agricultura, minería, ferrocarriles y otros empleos que, asimismo, eran mal pagados.

El siguiente caso es el más relevante para entender la cercanía entre la cultura chicana y la japonesa. En Oxnard, en 1903, una compañía (Western Agricultural Contracting Company), que se dedicaba a contratar a trabajadores agrícolas, estaba abusando tanto de chicanos como de japoneses con respecto a sus salarios. Esto, por supuesto, desencadenó una huelga de los trabajadores. La compañía en cuestión argumentaba que la bajada de salarios se debía a que sus servicios eran costosos. Por su parte, los chicanos y los japoneses fundaron la JMLA (Japanese-Mexican Labor Association), sellando las relaciones entre estos dos colectivos. Con esto, dejó de ser tácita para volverse explícita la cercanía chicano-japonesa.

La huelga comenzó el 28 de febrero de 1903 y contaba con entre 500 y 1000 integrantes. Sus propuestas eran simples: eliminar al grupo de contratación y hacer los tratos directamente con los agricultores, para así subir sus salarios. Desgraciadamente, este movimiento terminó con la muerte de algunos huelguistas y solo se logró que el grupo contratista tuviera menos poder en estas transacciones. La gran ventaja de esto, fue que se consolidó una unión entre estas dos minorías. Además, desde este momento y durante las grandes luchas por los derechos civiles en la década de 1960, la admiración de los japoneses por el movimiento chicano creció de forma progresiva.

Sin embargo, queda una pregunta que muchos tienen en mente. ¿Es apropiación cultural lo que sucede aquí, en los vínculos japoneses con los chicanos? La respuesta de la doctora Denise Sandoval, experta en estudios chicanos por CSU Northridge, es en extremo concreta. La apropiación cultural se da cuando se toman características de una cultura a la que no se pertenece. Esta subcultura chicano-japonesa lo hace sin ninguna duda, pues toma “prestadas” estas características, pero la excepción aquí es que lo hacen con completo respeto.

Estos japoneses le dan su propio significado. Para Denise Sandoval, es permisible porque lo hacen de una forma respetuosa y dan crédito a la “verdadera” cultura chicana. Por ejemplo, las mujeres japonesas, al venir de una cultura en las que se les obliga a mantener una postura conservadora y “femenina”, optan por explotar su autoexpresión en una cultura más confrontativa como es la chicana.

En resumen, si bien puede señalarse como apropiación cultural, el contexto hace que sea permisible. Es decir, no es lo mismo hacer blackface en Halloween de una forma burlesca, que tomar una cultura más permisiva y con la que te sientes más cómodo como lo hacen estos japoneses con la chicana. Para ellos es algo que representa parte de su vida o una forma de vivirla.


Bibliografía

Maciel, David y Bueno, Patricia. Aztlán: Historia contemporánea del pueblo chicano. México: SEP/ Setentas, 1976.

Sandoval, Denise. Cultural Appropriation: Context Matters. EUA: CSUN, 2020. https://www.csun.edu/node/322111

The New York Times. Inside Japan’s Chicano Subculture. NYT, 20 de febrero del 2019, vídeo, 6:46 min. https://www.youtube.com/watch?v=r8bMLcCxxAA

Thompson-Hernández, Walter. How my Southeast culture got to Japan. NY: Ney York Times, 2019. https://www.nytimes.com/2019/02/19/style/how-my-southeast-la-culture-got-to-japan.html

Wang, Connie. Why Japanese women are dressing like Cholas en Style out there de Refinery29, 16 de marzo del 2019, vídeo, 13:55 min. https://www.youtube.com/watch?v=u1LqF03UUdc


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