Balas y balones: Fútbol en la línea de fuego

Carlos Batista


Vía: Diario Marca


En la historia siempre encontramos pequeños relatos que llaman nuestra atención por su carácter único, irreverente y hasta cómico. El de hoy no es una excepción. La historia no sólo trata de política, economía y conflictos; hay mucho más…


Es bien sabido que cualquier conflicto armado es un periodo devastador para quien sea. Rara vez hay vencedores reales en estas ocasiones. La Guerra de Trincheras que caracterizó a la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue un momento de estancamiento, pues se trata de una coyuntura en la que los franceses e ingleses por un lado, y los alemanes por el otro no cedían ni un centímetro en sus pugnas territoriales. Adentrémonos por un momento en estas reducidas trincheras: lugares insalubres con ratas, lodo, desechos humanos y cuerpos apilados; en fin, un ambiente terrorífico. Ver a un compatriota asomar la cabeza por un instante conllevaba el riesgo de ver un horroroso estallido de sesos… y sangre esparcida por todos lados. Estando inmersos en este contexto, es evidente que no había un momento de verdadera tranquilidad. La película de 1917 ilustra perfectamente esto que he referido.


“Corrían por entonces momentos de gran dureza, pues Alemania había invadido Bélgica en julio con el objetivo de llegar hasta París y había sido detenida por británicos y franceses a cambio de una ingente cantidad de bajas [prácticamente paraban las balas con el pecho]. El frente se estancó. La situación no mejoró con la llegada del invierno, el cual trajo consigo lluvias, nevadas y una ingente cantidad de enfermedades en las trincheras, inundadas y comidas por los insectos” (Villatoro, 2019). En estas circunstancias de franco atascamiento, llegamos al 24 de diciembre de 1914. Un día muy particular puesto que ya era víspera de navidad y los ejércitos se habían atascado en las trincheras de Bélgica.


Aun cuando pareciera que hemos tocado fondo, la parte humana, la sensibilidad sigue allí, ¿cierto? Pues bien, unos valientes soldados alemanes tuvieron la idea de solicitar una tregua de veinticuatro horas; como era de esperarse, al principio, los ingleses estaban atónitos ante este acontecimiento, pero después aceptaron gustosos y hasta devolvieron los villancicos que sus enemigos habían comenzado a entonar previamente. Incluso, se hizo un partido amistoso entre las dos naciones, que según algunas versiones, ganaron los alemanes: “soldados que se habían estado matando entre sí por decenas de miles durante meses, salieron de sus trincheras empapadas para buscar un resquicio de humanidad entre horrores de la Primera Guerra Mundial” (Flores, 2014). Por unos instantes, estos hombres dejaron de disparar balas para patear balones. Este evento ha sido nombrado por la historiografía como la Tregua de Navidad.


“Fueron tan solo algunas horas, pero en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de soldados decidiría espontáneamente dejar la guerra de lado para confraternizar con el ser humano que se encontraba debajo del uniforme enemigo” (Flores, 2014).


Vía: National Geographic


Nadie quería seguir con la guerra, pero los superiores sí.


Referencias:

Flores, Javier. La tregua de navidad de la primera guerra mundial. Recuperado el 4 de abril de 2021 de: <https://historia.nationalgeographic.com.es/a/tregua-navidad-primera-guerra-mundial_880>.

Villatoro, Manuel. La tregua de Navidad, cuando británicos y alemanes jugaron al fútbol en plena Primera Guerra Mundial. Recuperado el 4 de abril de 2021 de: <https://www.abc.es/historia/abci-tregua-navidad-cuando-britanicos-y-alemanes-jugaron-futbol-plena-primera-guerra-mundial-201912251126_noticia.html>.



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