Apuntes sobre 'Tatuaje' y la virtualidad




Llevo días intentando leer. El formato tradicional me causa tedio y el PDF también. Hace poco un amigo me recomendó una novela hipermedia llamada Tatuaje y me la vendió más o menos así: Es una novela donde lees la bitácora de un detective que investiga cosas místicas, puedes ver fotografías, montajes, videos, correos electrónicos y más. Así que hace unos días me senté a leerla. Antes que nada, debo admitir que es una cosa rara de leer.


Empecemos por la historia. Mi amigo estaba en lo correcto, Tatuaje es una novela hipermedia protagonizada por un tipo de detective muy común en la novela policiaca. Es decir, un hombre de mediana edad, seguramente divorciado, que abusa del alcohol, le cuesta pagar la renta y vive para el trabajo. En la novela podemos encontrar temas como la idea del lenguaje como un virus, la búsqueda de un lenguaje místico y el tatuaje, el cual se transforma en uno de los hilos narrativos más interesantes.


Lo más atractivo de la novela es el formato. Existen tres maneras de “leerla”: la primera es un PDF de 60 páginas, la segunda es un epub y la última es un enlace lleno de hipervínculos que nos llevará a distintas partes de la historia. Este último es el que nos interesa porque a través de hipervínculos, correos y archivos podemos interactuar con la novela. A la par, los hipervínculos permiten que el lector conozca tanto como desee.


Tatuaje es una novela que no se presenta en un formato nuevo, sino en uno poco difundido. Lo divertido de esta pieza es la interacción del lector con el detective y la máquina. El espectador/lector decide qué hipervínculos apretar y cuales leer. A la larga esto permite explicar mejor parte del misterio místico que presenta la novela. A la par, en Tatuaje el “lenguaje” es usado como objeto que manipula la realidad, como un virus cibernético.


Por otro lado, la corta duración de la novela, así como el hecho de la impresión de que la obra no logra aprovechar totalmente al formato hipermedia son sus mayores debilidades. El autor solo nos cuenta una vertiente de la historia, y la historia se enriquecería muchísimo de permitirnos conocer otras perspectivas. Por ello, la narrativa/novela acaba siendo débil, al no aprovechar todas las posibilidades que le da un medio interactivo.


Pienso en la serie televisiva Black Mirror, que sacó un episodio interactivo y el espectador decidía por los personajes, una especie de videojuego que permitía al espectador ver o leer de múltiples maneras y tocar una variedad de temas. En ese sentido, podemos encontrar nuevas maneras de narrar a partir de formatos distintos. Este tipo de narraciones se asemejan mucho al espacio virtual que solemos ocupar en la vida diaria.


No cabe duda de que la tecnología cada vez avanza más y la literatura parece que se resiste a moverse del formato físico. Sin embargo, desde finales de los 90´s existen cada vez más autores que experimentan y toman espacios virtuales para narrar, crear poesía o presentar piezas de teatro. Por ello, me parece que nuestra pregunta no debería ser ¿qué escribir? Sino ¿en qué otros formatos podemos escribir?



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