Apuntes sobre la lectura



Hace unos meses empecé un taller de literatura para adolescentes con dos grupos y una de mis inquietudes principales era ¿cómo o con qué asocian la literatura las adolescentes? ¿qué las motiva a leer? ¿tiene un significado sentimental? Por lo que me pareció importante reflexionar entorno a ello.


La primera sesión fue introductoria por lo que las concepciones de literatura, poema y el acto de leer me parecieron relevantes a considerar y por ello para preguntar. En ese sentido, cuando realicé la pregunta: Para ustedes ¿qué es la literatura? Las integrantes del primer grupo contestaron, casi en unanimidad: es leer. Para las medianas, el segundo grupo, la literatura puede ser: obras que el ser humano realiza, leer, las 200 pág. que me dejan en la escuela para leer. Me parece que estas respuestas demuestran un fallo del programa educativo a niveles básicos respecto al fomento de la lectura y si generalizamos las respuestas obtenidas en el taller sobre ¿qué es leer? Nuestras integrantes dirían que: es pasar la vista por un texto escrito. Por lo que no existe un diálogo posterior a la lectura, ni análisis de esta.


Freire escribe en Pedagogía del oprimido que existen dos tipos de educación, la primera, la cual pertenece al estado, es la educación bancaria y la segunda es la educación problematizadora. Para entender mejor estos conceptos nos iremos a la definición del libro:


"En este sentido, la educación liberadora, problematizadora, ya no puede ser el acto de depositar, de narrar, de transferir o de trasmitir «conocimientos» y valores a los educandos, meros pacientes, como lo hace la educación «bancaria», sino ser un acto cognoscente. Como situación gnoseológica, en la cual el objeto cognoscible, en vez de ser el término del acto cognoscente de un sujeto, es el mediatizador de sujetos cognoscentes —educador, por un lado; educandos, por otro—, la educación problematizadora antepone, desde luego, la exigencia de la superación de la contradicción educador-educandos. Sin ésta no es posible la relación dialógica, indispensable a la cognoscibilidad de los sujetos cognoscentes, en torno del mismo objeto cognoscible."


La educación bancaria se define como aquella educación que pretende depositar, narrar y transferir conocimientos a través de la mitificación y memorización del concepto. A diferencia de la educación problematizadora la cual busca liberar al educador y educando a través de la crítica y cuestionamiento del mundo. Lo que encontramos, como un primer acercamiento, respecto a las concepciones que tienen las adolescentes del taller sobre la literatura son definiciones aprendidas en la escuela y a la par, una crítica a la misma. Si bien encontramos que definen a la literatura como: expresión del ser humano. También podemos destacar que las adolescentes demuestran un tedio hacia la lectura y se asocia con una acción poco placentera.


El estado funciona como una institución que busca cerrar el diálogo, mitificar la realidad e inhibir el acto creativo en niñas y niños. Esto lo podemos ver reflejado en la precariedad educativa de las escuelas primarias, secundarias y preparatorianas donde el objetivo es que las niñas y niños memoricen conceptos.


Sin embargo, me parece que una de las opciones más viables para el fomento de la lectura es el taller literario. Ya que este nos permite dialogar de cerca con los adolescentes, por ejemplo, una vez que las chicas describieron lo que significaba para ellas la literatura, comenzamos a hablar sobre sus lecturas. Muchas de las chicas comentaron que leían novelas, fanficts, cómics o animes. Pero ellas no consideraban que estos géneros, a excepción de la novela, fueran literatura. Para las integrantes del taller la literatura pertenecía a una categoría de clásicos como el Quijote, La Divina Comedia, etc.


Dialogar con ellas nos permitió a todas problematizar la concepción de literatura y así abrir un espacio, hasta el momento importante, para compartir lo que nos gusta y disgusta sobre las lecturas y realidades que vivimos. No solo eso, con el pasar de las sesiones, el taller se ha convertido en un espacio para experimentar con la escritura y compartir nuestros sentimientos. Cabe mencionar que este texto es solo un apunte sobre la lectura en adolescentes, una reflexión que me parece necesaria porque necesitamos más talleristas allá afuera trabajando con adolescentes en comunidades vulnerables.

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