AMLO vs UNAM: las mañaneras en contra de la autonomía



Las recientes declaraciones de AMLO sobre la UNAM, como una institución que se ha derechizado, con agenda neoliberal y conservadora, atentan directamente en contra de la independencia de la universidad y se suman a los ataques constantes del presidente en contra de los organismos autónomos.


Desde el inicio de su mandato en 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha instaurado las mañaneras como su foro para hablar directamente con los ciudadanos y con el mundo. En las últimas semanas, AMLO ha utilizado este espacio para criticar abiertamente a la Universidad Nacional Autónoma de México.


El mandatario ha caracterizado a su alma mater como una casa de estudio que se ha “derechizado”, liderada por conservadores y neoliberales, y que ha perdido todo su sentido de servicio al pueblo. Evidentemente, las declaraciones del presidente han generado amplia polémica.


Políticos como Ricardo Anaya del PAN o Jesús Zambrano del PRD, académicos, alumnos y exalumnos de la UNAM expresaron su indignación ante la difamación sobre la más alta casa de estudios de México.


Inicialmente, esto no parece más que declaraciones hostiles, que generan enojo entre algunos. No obstante, este tipo de afirmaciones por parte del presidente ante instituciones autónomas forman parte de una tendencia más grande.


AMLO se ha dedicado atacar reiteradamente a órganos autónomos como el Instituto Nacional Electoral o la Comisión Federal de Competencia Económica, denostándolos como corruptos, conservadores y neoliberales.


Las mismas palabras se repiten, siempre para postular en contra de organismos sobre los cuales él realmente no tiene ninguna potestad para reformar.


El INE es uno de los blancos más repetidos del presidente, que lo tacha de corrupto y partidista. Un ataque en contra del organismo de control electoral es alarmante considerando la dura transición democrática que vivió México en los años noventa. El final del reinado del PRI no hubiera sido posible sin la creación de un instituto autónomo de organización de las elecciones.


Anteriormente, estas estaban organizadas por la Comisión Federal Electoral, encabezada por la Secretaría de Gobernación, que responde a la rama ejecutiva. Después de las polémicas elecciones de 1988, el Congreso reformó la ley y creo el Instituto Federal Electoral en 1990, sin embargo, este aún respondía al Poder Ejecutivo. Fue hasta 1996 que se reforzó la autonomía del IFE desligándolo por completo del gobierno, lo que permitió la transición democrática en el 2000.


El caso de la COFECE es igualmente alarmante. El presidente se ha encargado de difamar en las mañaneras al organismo de regulación del mercado y fomenta una competencia justa y beneficiosa para los consumidores.


La COFECE es un organismo autónomo técnico, el coartar su independencia implica una violación a la constitución. Además, perder su autonomía supone que decisión de políticas publicas se van a dejar llevar por ideologías políticas del sexenio en turno, más que por un saber técnico y a largo plazo.


Dentro de esta misma tendencia, podemos situar la creación de la Guardia Nacional en 2019. En oposición al ejército, la Guardia Nacional responde directamente a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quien a su vez responde al presidente. Las Fuerzas Armadas, por su parte, responden a la Secretaría de Defensa (como es de costumbre). El hecho de que el presidente tenga una policía militarizada directamente bajo su control es indudablemente alarmante.


Si el presidente de una nación no se encuentra conforme con el desempeño de un organismo autónomo, no debería de coartar la independencia de dicha institución. Para el funcionamiento del país, son fundamentales los organismos autónomos que van más allá de la agenda política de un sexenio presidencial.


La autonomía de las instituciones del Estado, al igual que de la Educación, aseguran el funcionamiento de la democracia y la solidez del país. Buscar centralizar o acaparar este tipo de órganos autónomos es una forma explícita de consolidación del poder en una sola persona.


No se trata de ser o no neoliberal, sino de eliminar el sistema de control y balance dentro del Estado. En el caso de la UNAM, se trata de controlar qué es lo que se enseña en la Universidad más grande del país, y tener una injerencia directa en la libertad de expresión de su curriculum.


¿Qué tan válido es que esa institución (y todas las instituciones autónomas) se avenga a los deseos del presidente en turno? Por más buenas intenciones que tenga dicho mandatario. Incontables manifestaciones, de todo tipo, artístico, político, cultural se han gestado en la UNAM en abierta oposición al poder vigente… el que sea... ¿Qué implica cuidar esa libertad?


El poder controlar lo que se dice o no en la Universidad Nacional Autónoma de México, un lugar en donde no entra el ejército, donde se gestan constantemente las críticas al gobierno, es más preocupante que unas simples declaraciones hostiles.


Ningún gobernante, y ningún gobierno está libre de fallas, tendencias y por supuesto, errores. Por eso es importante proteger los organismos autónomos y cuidar que realmente cumplan las funciones para las que están asignados, ellos ayudan a mantener la solidez de nuestras instituciones y con ellas garantizar que nuestras leyes se cumplan independientemente de los bandazos del poder, efecto muy claro en cualquier democracia.

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