A casa




You lose your way, just take my hand

You're lost at sea, then I'll command your boat to me again

Don't look too far, right where you are, that's where I am

Lana del Rey


Nacemos un pequeño papelito encerado esperando ser traspasades por el mundo, un mundo que se expande y se comprime constantemente. Receptorio sensorial y emocional, capas y capas nos cubren de experiencia en niveles: si miramos bien dentro de nosotres mismes veremos ahí en el fondo del arroyo las primeras impresiones en lápiz de lo que fuimos, similares a lo que vemos cuando miramos bien arriba hacia lo que seremos. La casa, eso que somos en nuestra raíz, eso que nos habita cuanto más la deshabitamos, en el fondo de ese arroyo.

La casa no es un espacio fijo sino constantes devenires que se encapsulan en estas curiosas estructuras que nos hemos ideado para habitar. Sin movernos como nómadas en el mundo migramos a los objetos que nos rodean: mesas viejas donde quedan las impresiones de las frutas que comimos, patios aselvajados donde encontramos nuestros primeros atardeceres, salas con personas intermitentes y cápsulas del tiempo permanentes: alguna taza, alguna estatuilla, algun mantel floreado.

La casa es recuerdo, es nadar más al fondo del arroyo cuanto más se llena, es nuestro corazón y nuestro conflicto y todo lo que nos recuerda que estamos aquí de alguna manera, que otres están aquí de alguna manera, que somos y que nos hacemos y asimos de los espacios y como alquimistas convertimos el cemento y las cerámicas viejas y los olores a comida en vida, en ser, en cuerpo.

Siempre vivimos nuestras raíces aunque no queramos porque estamos asides a lo que hemos sido de manera inevitable, nos acosa los talones y nos respira en la nuca y eventualmente es mejor volverse cangrejo y revisitar lo que nos traspasa sin dejar de ver lo que pasaremos. Eventualmente todo es uno, estamos donde estuvimos, seremos lo que ya fuimos.

¿Qué es la casa?

Es ahí a donde vas cuando no sabes ir.



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